14 resultados para lechos


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En este trabajo, se determinaron experimentalmente y modelaron los cambios de volumen y porosidad de lecho fijo durante la deshidratación de cerezas, guindas y frutos de la rosa mosqueta. Se utilizaron un equipo de secado experimental y frutas frescas. La altura de lecho variaba entre 0,04 y 0,12 m, la temperatura del aire entre 50 y 70 ºC, su velocidad entre 1 y 4 m/s, y su humedad relativa fue de 5 y 50%. Al inicio y durante la deshidratación se medía la altura del lecho como promedio de 8 escalas graduadas colocadas simétricamente en la cámara de secado y el peso de las muestras correspondientes. Con los valores obtenidos se calculaba el volumen de lecho y su porosidad en función del contenido de agua de la muestra. Mediante regresión, se obtuvieron correlaciones para estimar el volumen y la porosidad de lecho. Los errores porcentuales obtenidos fueron: para cambios en el volumen de lecho, entre -16,4 y 23,3 para cerezas y guindas, y entre -4,9 y 4,4 para frutos de la rosa mosqueta; y para los cambios de porosidad, entre -15,2 y 21,1 para cerezas y guindas, y entre -2,6 y 6,1 para frutos de la rosa mosqueta.

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Bogotá (Colombia) : Universidad de La Salle. Facultad de Ingeniería. Programa de Ingeniería Ambiental y Sanitaria

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En este trabajo se describen el área de distribución y el número de poblaciones de la especie sudafricana Senecio pterophorus DC. en Cataluña, única área de la Europa continental de donde hasta ahora se conoce. Esta especie coloniza ambientes perturbados, como lechos de ríos, márgenes de carreteras y áreas forestales perturbadas, siempre que no haya limitación por la luz y la humedad. En los hábitats riparios y ruderales las poblaciones son más estables y densas, con un gran número de individuos de diversas clases de edad, mientras que en ambientes forestales las poblaciones suelen contar con pocos individuos adultos distribuidos de forma dispersa. Senecio pterophorus presenta, además, una acusada plasticidad morfológica en relación con el hábitat, de modo que en ambientes riparios y ruderales los individuos desarrollan un porte esférico, de menor tamaño, y unas hojas más pequeñas que en ambientes forestales, donde el porte de las plantas es más alargado y el tamaño de las hojas mucho mayor. Esta especie, en creciente expansión, debe ser considerada una planta invasora en la Península Ibérica, ya que ha aumentado considerablemente el número de sus poblaciones en un período relativamente corto. Además, se sugiere que S. pterophorus puede llegar a ser una amenaza para la conservación de la diversidad de especies y de hábitats naturales autóctonos, como ocurre en Australia, donde desplaza a las especies nativas e incluso se hibrida con otras especies de Senecio.

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El concepto de aspereza equivalente (ks) permite relacionar la resistencia al flujo de cauces de contorno granular con el tamaño de las partículas que lo conforman, mediante la ley logarítmica de distribución vertical de velocidad de la corriente. En este artículo se revisa el estado del conocimiento acerca de los criterios para la predicción de dicha relación con el objetivo de brindar una guía para la selección de los mismos. Pese a que el análisis de las experiencias compiladas desvela la dispersión de resultados, a efectos prácticos se recomienda para ríos de grava y de montaña: ks 3•d90; ks 3,4•d84 y ks 7•d50. Dicha dispersión y el hecho de que ks sea varias veces superior al diámetro medio del sedimento puede atribuirse en diferente grado: a la heterogeneidad del sedimento en lechos naturales, a las formas de fondo, al transporte sólido de fondo,así como a las limitaciones del modelo logarítmico de distribución de velocidad bajo ciertas condiciones de flujo. La predicción de ks en función de variables estadísticas del campo de elevaciones del lecho se ha revelado como una alternativa con una elevada capacidad explicativa, por lo que en la medida que avancen las técnicas microtopográficas se consolidará esta vía como el método del futuro.

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En este trabajo fue determinada experimentalmente la porosidad de lechos de cubos de papa, remolacha y zanahoria en función de la humedad con aristas iniciales de 8mm. La porosidad del lecho, con diferentes contenidos de humedad obtenida por secado a 70ºC por diferentes tempos, fue calculada utilizando las determinaciones experimentales de volumen del lecho y volumen real de las partículas. Estos dos volumenes fueran bien representados por ecuaciónes lineares basadas en la Ley de la aditividad de los volumens. La porosidad fue representada satisfactoriamente por una ecuación parabólica. La relación volumen del lecho adimensional y humedad fue representada por polinomios de tercer grado. Utilizando un equipamiento con sistema de control, fue determinada experimentalmente la caída de presión a través de un lecho fijo de cubos de papas, zanahoria y remolacha de 100mm de espesura y los resultados fueron representados de manera satisfactoria por una ecuación obtenida por una modificación empírica del modelo de Ergun. Como era de esperarse, la caída de pression aumento com la disminución de la porosidad del lecho, consequencia del encogimiento de los productos.

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En este trabajo, se evaluaron experimentalmente los cambios de volumen, área superficial y factores de forma durante la deshidratación de cerezas enteras. En base a los resultados obtenidos, se propusieron modelos muy simples para la evaluación matemática de dichos cambios para su uso en simulación de lechos profundos de partículas. Los cambios de volumen se pudieron representar con una ecuación lineal y los de área superficial con un polinomio de tercer orden, en ambos casos como una función de la humedad adimensional del producto. Con respecto a la evaluación de los factores de forma, se encontró que las partículas, cuanto más se deshidratan, más tienden a la forma esférica, lo cual es un hecho auspicioso, ya que no sólo el producto posee un aspecto visual agradable, sino que se habilita la utilización de la forma esférica para los efectos de adoptar una dimensión característica para la evaluación de cinéticas de deshidratación en monocapa y/o en lechos de partículas.

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Symmetric lupoid onychodystrophy, or lupoid onychitis, is a multifactor immune-mediated onychopathy. The aim of the present study is to report the occurrence of lupoid onychitis in a two year-old mongrel dog helped at the Small Animal Dermatology Service of Sao Paulo State University Veterinary Hospital, in Botucatu, São Paulo. The animal presented lameness, onycholysis in five digits, paronychia, onychomadesis, nail softening and leuchonychia, as well as melicerous crusts in interdigital spaces and nailbeds. No non-dermatological systemic symptoms were observed. Complementary exams were negative for parasites or fungi. After 15 days of treatment there was partial recovery followed by recurrence. Onychectomy was performed in two digits for histopathological examination and fungal culture, which was negative. Histopathology was consistent with lupoid onychitis, reinforcing the importance of this complementary exam.

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Las bóvedas sexpartitas del Monasterio de Huerta, construidas a principios del siglo XIII, son un ejemplo de la importación del primer gótico francés a nuestro país. Su sistema constructivo ha resultado ser muy interesante. La geometría de las bóvedas que determina su montea es muy sencilla, y no presenta estandarización de nervios. Este dato por otro lado es lógico, ya que sus dovelas no tienen curvatura; por tanto, el baibel, herramienta imprescindible en las grandes obras de cantería, no ha sido utilizado en esta ocasión. Sin baibel, con todas las piezas rectas e iguales, no hay riesgos de equivocaciones. Los nervios se van curvando mediante un sistema muy simple, la colocación de pequeñas cuñas entre sus lechos. Las claves son igualmente rectas aunque su trasdós presenta una ligera pendiente para recibir correctamente el apoyo de la plementería continuando su suave curvatura. La plementería está formada por mampuestos dispuestos con aparejo a la francesa. Las hiladas son rectas formando superficies regladas. Suponemos que para su realización no se construyeron grandes cimbras, sino que se recurrió a pequeños apeos puntuales hasta ir cerrando cada hilada. Lo más destacable de estas bóvedas son sus impresionantes jarjas, de 2,60 metros de altura, formadas por la superposición de siete piezas. En la sala podemos encontrar cuatro tipos de jarjas distintas. La más complicada de todas ellas recibe cinco nervios. Las piezas no tienen curvatura por lo que para su talla solo se han necesitado dos plantillas y la saltarregla. A pesar de la aparente complejidad del conjunto hemos podido comprobar como con pequeñas decisiones la construcción se simplifica enormemente, dando lugar a una de las salas de mayor calidad arquitectónica en nuestro país.

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El objetivo de esta tesis fin de máster es la construcción mediante técnicas evolutivas de bases de conocimiento con reglas difusas para desarrollar un sistema autónomo que sea capaz de jugar con destreza a un videojuego de lucha en 2D. El uso de la lógica difusa permite manejar imprecisión, la cual está implícita en las variables de entrada al sistema y favorece la comprensión a nivel humano del comportamiento general del controlador. Se ha diseñado, para obtener la base de conocimiento que permita al sistema tomar las decisiones adecuadas durante el combate, un nuevo operador para algoritmos evolutivos. Se ha observado que la programación genética guiada por gramáticas (PGGG) muestra un sesgo debido al cruce que se suele emplear para obtener nuevos individuos en el proceso evolutivo. Para solventar este problema, se propone el método de sedimentación, capaz de evitar la tendencia que tiene la PGGG a generar bases de conocimiento con pocas reglas, de forma independiente a la gramática. Este método se inspira en la sedimentación que se produce en el fondo de los lechos marinos y permite obtener un sustrato de reglas óptimas que forman la solución final una vez que converge el algoritmo.---ABSTRACT---The objective of this thesis is the construction by evolutionary techniques of fuzzy rule-base system to develop an autonomous controller capable of playing a 2D fighting game. The use of fuzzy logic handles imprecision, which is implicit in the input variables of the system and makes the behavior of the controller easier to understand by humans. A new operator for evolutionary algorithms is designed to obtain the knowledge base that allows the system to take appropriate decision during combat. It has been observed that the grammar guided genetic programming (GGGP) shows a bias due to the crossing that is often used for obtaining new individuals in the evolutionary process. To solve this problem, the sedimentation method, able to avoid the tendency of the PGGG to generate knowledge bases with few rules, independently of the grammar is proposed. This method is inspired by the sedimentation that occurs on the bottom of the seabed and creates an optimal rules substrate that ends on the final solution once the algorithm converges.

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Los enjarjes, jarjas o jarjamentos conforman el comienzo de la bóveda de crucería, el lugar en el que todos los nervios nacen reunidos. Permiten la transición entre el muro y las dovelas que constituyen nervios, resolviendo un encuentro de gran importancia constructiva. Están compuestos por piezas de lechos horizontales que traban con el muro y que, además de conformar el arranque de los nervios, han de proporcionar apoyo a las primeras dovelas. Al construirse a la vez que el muro y antes que el resto de la bóveda, se podría decir que son los encargados de portar su ADN: en ellos queda registrado el número de nervios que tendrá la bóveda, su curvatura, desde qué altura arrancará cada uno, su perfil, etc. El objetivo de este trabajo se centra en estudio de los enjarjes en la obra de Guillem Sagrera abordando su dimensión tecnológica, constructiva y de diseño. Dos características los distinguen de otras soluciones y justifican su interés: los nervios surgen directamente del muro, sin la intermediación de capiteles, ménsulas o pilastras; y se diseñan con la intención de facilitar la aparición de intersecciones entre las molduras de sus perfiles, en algunos casos mediante el cruce de los ejes de los nervios. Sagrera nos acerca a una innovación arquitectónica en la que el esfuerzo no se centra en realizar bóvedas con muchos nervios o con trazados en planta complejos, sino en la cuidada resolución de este encuentro de nervios. En ella se adivina el trabajo minucioso con las plantillas que controlan el trazado del contorno de los lechos de las piezas y la hábil mano de los canteros que son capaces de tallar intersecciones de gran complejidad. Se ha realizado un repaso de los primeros experimentos relativos al modo de relacionarse los nervios entre sí para ilustrar el contexto y origen de las soluciones realizadas por Guillem Sagrera. Mostramos que ante ciertas dificultades, consecuencia de la reunión de nervios, los constructores fueron capaces de desarrollar nuevas soluciones, mediante la experimentación con un sistema constructivo que conocían y manejaban con destreza. Para acercarnos a la comprensión de las estrategias de diseño que permiten el proyecto de estos enjarjes y los procedimientos técnicos y constructivos necesarios para su ejecución, nos vimos en la necesidad de adentrarnos en la problemática general de los enjarjes de la bóveda de crucería. De este modo, lo que empezó siendo una introducción para poder contextualizar la obra del mallorquín acabó convirtiéndose en la primera parte de la tesis, cuyo volumen prácticamente equipara a la segunda. En ella presentamos el proceso de diseño, trazado y talla de los cuatro enjarjes llevados a cabo en el taller de cantería de la ETSAM, en los que hemos podido experimentar de manera práctica los aspectos teóricos desarrollados. Estos ensayos nos han permitido contrastar hipótesis y baremar la dificultad de ciertos procedimientos o procesos, así como acercarnos realmente al elemento constructivo. El trabajo práctico nos ha enseñado a no fiarnos siempre de las hipótesis que se desarrollan modelando con el ordenador o dibujando; a valorar el pensar con las manos. En relación con la obra de Sagrera, la presente investigación realiza aportaciones al conocimiento del cambio proyectual y constructivo llevado a cabo en los arranques de las bóvedas entre los siglos XIII y XV, cuando los nervios comienzan a surgir directamente de los soportes y se dan los primeros cruzamientos. Mostramos que ya no solamente se construyen enjarjes fruto directo de la geometría general de la bóveda, sino que se llevan a cabo cambios deliberados en relación a su resultado, en los que se advierten decisiones proyectuales que, por supuesto, no serían viables sin las posibilidades que ofrece el trabajo con plantillas. ABSTRACT The solid blocks commonly known as tas-de-charge (in Spanish enjarjes, jarjas or jarjamentos) constitute the beginning of the ribbed vault – the place from which all the ribs spring together. They facilitate a transition between the wall and the rib voussoirs, and thus solve a junction of utmost constructive importance. They consist of blocks set in horizontal courses which interlock with the wall and which, as well as constituting the springing of the ribs, serve as a support for their first voussoirs. The tas-de-charge are built simultaneously with the wall and well before the remainder of the vault – thus, they arguably carry its ‘DNA’, since they register how many ribs the vault will have as well as their curvature, their springing height or their profile. This work is focused on the study of the tas-de-charge in the works of Guillem Sagrera, and will address their technological, constructive and design aspects. Two characteristics set these apart from other solutions and justify their relevance: these are that the ribs spring directly from the wall without the mediation of capitals, corbels or pilasters; and that they are deliberately designed to force the intersection of their mouldings, in some cases by crossing the rib axes. Sagrera’s work tells a story of architectural innovation – one where the effort is not centred on creating vaults with numerous ribs or a sophisticated ground plan, but on carefully solving the rib unions, which evidence a meticulous use of templates to control the tracing of the pieces’ profiles as well as the skill of the stonemasons, able to carve highly complex intersections. An overview of the first experiments with rib relationships will illustrate the context and origin of Guillem Sagrera’s solutions. We show how, faced with difficulties arising from the convergence of ribs into the tas-de-charge, builders were able to develop new solutions by experimenting with a construction system that they were already familiar with and could control easily. In order to gain a better insight into the design strategies behind his tas-de-charge and the technical and constructive procedures required for their execution, we found ourselves facing the need to address the general subject of tas-de-charge in ribbed vaults. This, which began as an introduction meant as context for Sagrera’s work, took on a life of its own and became the first half of the thesis, with a volume practically equal to that of the second. We have devoted a chapter to experimental archaeology. It comprises the design, tracing and carving processes for the four tas-de-charge executed at the ETSAM Stonecutting Workshop, in which we have tested experimentally the theories studied in the previous chapters. These tests have allowed us to contrast hypotheses, assess the difficulty of certain procedures or processes and understand the built element as a real entity. The practical work has taught us not to always trust the hypotheses proposed through computer modelling or drawing – and to recognise the importance of coordinating the hands and the mind. After studying Sagrera’s work and contrasting it with other related or previous tas-de-charge, our research will seek to make a contribution to the study of the shift in the design and construction of vault springers that took place between the 13th and 14th centuries, when ribs began to spring directly from their support and moulding crossings began to appear. We show that, from then on, tas-de-charge would not only depend on the general vault geometry – deliberate modifications would be carried out in order to achieve the desired result. This reveals design decisions that would have been unworkable if not for the effective use of template strategies.

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La escalera de caracol es uno de los elementos que mejor define la evolución de la construcción pétrea a lo largo de nuestra historia moderna. El movimiento helicoidal de las piezas de una escalera muestra, con frecuencia, el virtuosismo que alcanzaron los maestros del arte de la cantería y la plasticidad, expresividad y ligereza de sus obras. A pesar de su origen exclusivamente utilitario y de su ubicación secundaria, se convertirán en signo de maestría y en elementos protagonistas del espacio que recorren y de la composición de los edificios, como es el caso de las grande vis de los Châteaux franceses del XVI como Blois, Chateaudun o Chambord o los schlosses alemanes como el de Hartenfels en Torgau. Este protagonismo queda patente en los tratados y manuscritos de cantería, elaborados fundamentalmente en España y Francia, a partir del siglo XVI que recogen un gran número de variantes de escaleras de caracol entre sus folios. Breve historia de la escalera de Caracol Los ejemplos más antiguos conocidos de escaleras de caracol en Occidente provienen de los primeros siglos de nuestra era y están asociados a construcciones de tipo conmemorativo, funerario o civil, romanas. Destaca de entre ellas la columna trajana, construida en el 113 por Apolodoro de Damasco en los Foros de Roma. Esta columna, conservada en la actualidad, fue profusamente representada por los tratados de arquitectura desde el Renacimento como el de Serlio, Caramuel, Piranesi, Rondelet y, más recientemente, Canina. Choisy describe en El arte de construir en Bizancio un grupo de escaleras de caracol cubiertas por bóvedas helicoidales y construidas entre el siglo IV y VIII; a esta misma época pertenecen otras escaleras con bóvedas aparejadas de forma desigual con sillarejos y sillares de pequeño tamaño sin reglas de traba claras, pensadas al igual que las de Choisy para ser revestidas con un mortero. Herederas de estas bóvedas de la antigüedad son las escaleras de caracol de la Edad Media. Así las describe Viollet le Duc: “compuestas por un machón construido en cantería, con caja perimetral circular, bóveda helicoidal construida en piedra sin aparejar, que se apoya en el machón y sobre el paramento circular interior. Estas bóvedas soportan los peldaños en los que las aristas son trazadas siguiendo los radios del círculo”. En esta misma época, siglos XI y XII, se construyen un grupo de escaleras de caracol abovedadas en piedra de cantería vista: las de la torre oeste de Notre Dame des Doms en Avignon, las de la tour de Roi, de Évêque y Bermonde de los Chateaux de Uzés, las gemelas de las torres de la Catedral Saint Théodorit de Uzés y la conocida escalera del transepto de la Abadía de Saint Gilles. Ésta última dará el nombre a uno de los modelos estereotómicos de mayor complejidad del art du trait o arte de la cantería: la vis Saint Gilles, que aparece en la mayoría de los textos dedicados al corte de piedras en España y Francia. La perfección y dificultad de su trazado hizo que, durante siglos, esta escalera de caracol fuera lugar de peregrinación de canteros y se convirtiera en el arquetipo de un modelo representado con profusión en los tratados hasta el siglo XIX. A partir del siglo XIII, será el husillo el tipo de escalera curva que dará respuesta a las intenciones de la arquitectura a la “moderna” o gótica. Estas escaleras con machón central se generalizarán, insertándose en un complejo sistema de circulaciones de servicio, que conectaban por completo, en horizontal y vertical, los edificios. Estos pasadizos horizontales y estas conexiones verticales, hábilmente incorporadas en el espesor de contrafuertes, machones, esquinas, etc, serán una innovación específicamente gótica, como señala Fitchen. La pieza de peldaño, que se fabrica casi “en serie” reflejará fielmente el espíritu racional y funcionalista de la arquitectura gótica. Inicialmente los peldaños serán prismáticos, sin labrar por su cara interior; después, éstos darán paso a escaleras más amables con los helicoides reglados formando su intradós. Insertos en construcciones góticas y en convivencia con husillos, encontramos algunos ejemplos de escaleras abovedadas en el siglo XIII y XIV. Estamos hablando de la escalera de la torre este del Castillo de Maniace en Siracusa, Sicilia y la escalera de la torre norte del transepto de la Catedral de Barcelona. En ambos casos, los caracoles se pueden relacionar con el tipo vis de Saint Gilles, pero incorporan invariantes de la construcción gótica que les hace mantener una relación tipológica y constructiva con los husillos elaborados en la misma época. En la segunda mitad del siglo XV aparecen, vinculadas al ámbito mediterráneo, un conjunto de escaleras en las que el machón central se desplaza transformándose en una moldura perimetral y dejando su lugar a un espacio hueco que permite el paso de la luz. Los tratados manuscritos de cantería que circulan en el XVI y XVII por España recogen el modelo con su denominación: caracol de Mallorca. Varios autores han mantenido la tesis de que el nombre proviene de la escalera situada en la torre noroeste de la Lonja de Palma de Mallorca. Los Manuscritos y tratados de Cantería y las escaleras de caracol Coincidiendo con la apertura intelectual que propicia el Renacimiento se publican algunos tratados de arquitectura que contienen capítulos dedicados al corte de las piedras. El primero de ellos es Le premier tome de l’Architecture de Philibert de L’Orme, publicado en 1567 en Francia. En España tenemos constancia de la existencia de numerosos cuadernos profesionales que circulaban entre los canteros. Varias copias de estos manuscritos han llegado hasta nuestros días. Los más completos son sin duda, las dos copias que se conservan del tratado de arquitectura de Alonso de Vandelvira, una en la Biblioteca Nacional y otra en la Biblioteca de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid y el manuscrito titulado Cerramientos y trazas de Montea de Ginés Martínez de Aranda. Todas estas colecciones de aparejos, con excepción de la atribuida a Pedro de Albiz, presentan trazas de escaleras de caracol. En los siglos XVII y XVIII los textos en España más interesantes para nuestras investigaciones son, como en el XVI, manuscritos que no llegaron a ver la imprenta. Entre ellos destacan De l’art del picapedrer de Joseph Gelabert y el Cuaderno de Arquitectura de Juan de Portor y Castro. Estos dos textos, que contienen varios aparejos de caracoles, están claramente vinculados con la práctica constructiva a diferencia de los textos impresos del XVIII, como los del Padre Tosca o el de Juan García Berruguilla, que dedican algunos capítulos a cortes de Cantería entre los que incluyen trazas de escaleras, pero desde un punto de vista más teórico. Podemos agrupar las trazas recogidas en los manuscritos y tratados en cinco grandes grupos: el caracol de husillo, el caracol de Mallorca, los caracoles abovedados, los caracoles exentos y los caracoles dobles. El husillo, de procedencia gótica, permanece en la mayoría de nuestros textos con diferentes denominaciones: caracol de husillo, caracol de nabo redondo o caracol macho. Se seguirá construyendo con frecuencia durante todo el periodo de la Edad Moderna. Los ejemplares más bellos presentan el intradós labrado formando un helicoide cilíndrico recto como es el caso del husillo del Monasterio de la Vid o el de la Catedral de Salamanca o un helicoide axial recto como en el de la Capilla de la Comunión en la Catedral de Santiago de Compostela. La diferencia estriba en la unión del intradós y el machón central: una amable tangencia en el primer caso o un encuentro marcado por una hélice en el segundo. El segundo tipo de caracol presente en casi todos los autores es el caracol de Mallorca. Vandelvira, Martínez de Aranda, y posteriormente Portor y Castro lo estudian con detenimiento. Gelabert, a mediados del siglo XVII, nos recordará su origen mediterráneo al presentar el que denomina Caracol de ojo abierto. El Caracol de Mallorca también estará presente en colecciones de aparejos como las atribuidas a Alonso de Guardia y Juan de Aguirre, ambas depositadas en la Biblioteca Nacional y en las compilaciones técnicas del siglo XVIII, de fuerte influencia francesa, aunque en este caso ya sin conservar su apelación original. El Caracol que dicen de Mallorca se extiende por todo el territorio peninsular de la mano de los principales maestros de la cantería. Los helicoides labrados con exquisita exactitud, acompañados de armoniosas molduras, servirán de acceso a espacios más representativos como bibliotecas, archivos, salas, etc. Es la escalera de la luz, como nos recuerda su apelación francesa, vis a jour. Precisamente en Francia, coincidiendo con el renacimiento de la arquitectura clásica se realizan una serie de escaleras de caracol abovedadas, en vis de Saint Gilles. Los tratados franceses, comenzando por De L’Orme, y siguiendo por, Jousse, Derand, Milliet Dechales, De la Hire, De la Rue, Frezier, Rondelet, Adhémar o Leroy, entre otros, recogen en sus escritos el modelo y coinciden en reconocer la dificultad de su trazado y el prestigio que adquirían los canteros al elaborar este tipo de escaleras. El modelo llega nuestras tierras en un momento histórico de productivo intercambio cultural y profesional entre Francia y España. Vandelvira, Martínez de Aranda y Portor y Castro analizan en sus tratados la “vía de San Gil”. En la provincia de Cádiz, en la Iglesia Mayor de Medina Sidonia, se construirá el más perfecto de los caracoles abovedados de la España renacentista. También en la provincia de Cádiz y vinculadas, posiblemente, a los mismos maestros encontramos un curioso grupo de escaleras abovedadas con generatriz circular horizontal. A pesar del extenso catálogo de escaleras presentes en la tratadística española, no aparece ninguna que muestre una mínima relación con ellas. Desde el punto de vista de la geometría, estamos ante uno de los tipos de escaleras que describe Choisy en El arte de construir en Bizancio. Se trata de escaleras abovedadas construidas por hojas y lechos horizontales. Los caracoles abovedados tendrán también su versión poligonal: la vis Saint Gilles quarré o el caracol de emperadores cuadrado en su versión vandelviresca. Las soluciones que dibujan los tratados son de planta cuadrada, pero la ejecución será poligonal en los raros ejemplos construidos, que se encuentran exclusivamente en Francia. Su geometría es compleja: el intradós es una superficie reglada alabeada denominada cilindroide; su trazado requiere una habilidad extrema y al ser un tanto innecesaria desde el punto de vista funcional, fue muy poco construida. Otro tipo de escalera habitual es la que Vandelvira y Martínez de Aranda denominan en sus tratados “caracol exento”. Se trata de una escalera volada alrededor de un pilar, sin apoyo en una caja perimetral y que, por lo tanto, debe trabajar en ménsula. Su función fue servir de acceso a espacios de reducidas dimensiones como púlpitos, órganos o coros. Encontramos ejemplos de estos caracoles exentos en el púlpito de la catedral de Viena y en España, en la subida al coro de la Iglesia arciprestal de Morella en Valencia. El largo repertorio de escaleras de caracol prosigue en los tratados y en las múltiples soluciones que encontramos en arquitecturas civiles y religiosas en toda Europa. Hasta varios caracoles en una sola caja: dobles e incluso triples. Dobles como el conocido de Chambord, o el doble husillo del Convento de Santo Domingo en Valencia, rematado por un caracol de Mallorca; triples como la triple escalera del Convento de Santo Domingo de Bonaval en Santiago de Compostela. La tratadística española recogerá dos tipos de caracoles dobles, el ya comentado en una sola caja, en versiones con y sin machón central, definidos por Martínez de Aranda, Juan de Aguirre, Alonso de Guardia y Joseph Gelabert y el caracol doble formado por dos cajas diferentes y coaxiales. Vandelvira lo define como Caracol de Emperadores. Será el único tipo de caracol que recoja Cristobal de Rojas en su Teoría y Práctica de Fortificación. No hay duda que las escaleras de caracol han formado parte de un privilegiado grupo de elementos constructivos en constante evolución e investigación a lo largo de la historia de la arquitectura en piedra. Desde el cantero más humilde hasta los grandes maestros catedralicios las construyeron y, en muchos casos, crearon modelos nuevos en los pergaminos de sus propias colecciones o directamente sobre la piedra. Estos modelos casi experimentales sirvieron para encontrar trabajo o demostrar un grado de profesionalidad a sus autores, que les hiciera, al mismo tiempo, ganarse el respeto de sus compañeros. Gracias a esto, se inició un proceso ese proceso de investigación y evolución que produjo una diversidad en los tipos, sin precedentes en otros elementos similares, y la transferencia de procedimientos dentro del arte de la cantería. Los grandes autores del mundo de la piedra propusieron multitud de tipos y variantes, sin embargo, el modelo de estereotomía tradicionalmente considerado más complejo y más admirado es un caracol de reducidas dimensiones construido en el siglo XII: la Vis de Saint Gilles. Posiblemente ahí es donde reside la grandeza de este arte.

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In this paper we analyze the set of Bronze Age bone tools recovered at the archaeological site of El Portalón of Cueva Mayor in the Sierra de Atapuerca (Burgos). The Bronze Age cultural period is the best represented in the cavity and its study has forced us to unify the different excavation and stratigraphical criteria undertaken from the earliest archaeological excavations developed by J.M. Apellániz during the 70s until the excavations of the current research team (EIA) since 2000. We propose here for the first time a relationship between the initial system of “beds” used by Apellániz and our recent sedimentary sequence that recognizes eleven stratigraphic levels radiometrically dated from the late Upper Pleistocene to the Middle Age. Within the bone industry assemblage we recognize a large variety of utensils and ornamental elements, with native and allochthonous features, that make evident a regional as well as long distance relationships of these populations of the interior of the Iberian Peninsula during the recent Prehistory.

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Los Esteros del Iberá  asisten en tiempos recientes a un proceso de transformación del territorio producto del accionar de diferentes actores sociales. Dicha transformación se está dando sobre territorios de gran fragilidad ambiental como humedales y lechos de inundación de ríos y arroyos. El presente trabajo, constituye un avance del proyecto de investigación “Transformaciones territoriales y problemas ambientales en la zona de los Esteros del Iberá. Aportes hacia una propuesta de ordenamiento ambiental del territorio”, con sede en la FaHCE – UNLP, Argentina. Se organiza partiendo de la definición de conceptos claves que nos ayudan a comprender el marco en el cual nos posicionamos: transformación territorial, humedales,  conflictos ambientales y actores sociales sobre áreas naturales protegidas que ponen en riesgo la protección ambiental de las mismas. Se toma como estudio de caso la pérdida de humedales ocasionada por el avance de tierras destinadas a la producción arrocera. Posteriormente se analiza el impacto generado por dicha actividad a fin de vislumbrar posibles conflictos ambientales circundantes que entran en coalición con la problemática analizada. Asimismo y para concluir pretendemos señalar que estos emprendimientos no sólo impactan en el área de estudio sino en la protección de la biodiversidad y el agua.