1000 resultados para PUBLICACIONES ACADEMICAS
Resumo:
El objetivo de este documento es dar luces acerca del proceso que se inici en Ecuador desde enero de 2006 y que se inscribe en el denominado socialismo del siglo XXI. En ese sentido, el texto estar dividido en cuatro partes. En la primera, se estudiar el perfil de Rafael Correa, lo que implica un estudio de su formacin profesional, su carrera poltica y su plataforma ideolgica: Alianza PAS. En segundo lugar se analizar la propuesta para la convocatoria de una asamblea constituyente. Al respecto se har un paralelo entre el momento actual y el ambiente previo a la redaccin de la Constitucin de 1998; asimismo, se estudiarn los choques entre las diferentes ramas del poder pblico en torno a la convocatoria para dicha asamblea y se identificarn, de forma sinttica, los puntos de la propuesta del gobierno para la elaboracin de la nueva Carta Magna. En tercer lugar, se abordarn los asuntos econmicos con base en tres puntos: la renegociacin de la deuda externa y la propuesta del Banco del Sur, la gestin de los recursos naturales y el papel del Estado en la economa. Finalmente, se examinarn aspectos generales de la poltica exterior ecuatoriana, especialmente en lo referente a las relaciones con Colombia.
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El presente Estado del Arte, tiene como fin entender las diferentes perspectivas planteadas desde publicaciones academicas y especializadas acerca de como a raz de los atentados terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos se ha ido transformando la Poltica de Seguridad y Defensa y a consecuencia de ello cul ha sido su impacto particularmente en el caso colombiano. Si bien es cierto que Colombia es un pas que ha tenido que llevar a cuestas por ms de 60 aos el flagelo del terrorismo, fue solo hasta despus del 11 de septiembre que EE.UU., implemento una estrategia direccionada especficamente hacia combatir este fenmeno.
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Sabe cunto recibir de pensin al momento de jubilarse? Cunto debe ahorrar para su pensin? Qu le implica dejar de cotizar por algn tiempo? Qu diferencias hay entre el sistema de pensiones de los mayores y el de las de las nuevas generaciones? Sin importar la edad, cada vez es ms frecuente la solicitud de respuestas a estas preguntas. El Estado y la academia vienen aportando elementos para resolver la incertidumbre sobre las posibilidades de recibir en el futuro una pensin. La urgencia por modificar el sistema de proteccin social acorde con los cambios demogrficos, de implementar una estrategia para reducir la pobreza y la desigualdad, adems de los elevados costos del sistema de pensiones en Colombia, pusieron nuevamente sobre el tapete el tema de las inequidades del sistema pensional y llamaron la atencin de los responsables sobre la formulacin de polticas para la juventud, pues las nuevas generaciones son las ms afectadas debido a que sus intereses no siempre han estado representados. Investigadores de la Facultad de Economa de la Universidad del Rosario, en desarrollo de su lnea de investigacin sobre poltica social, estudian la evolucin de la situacin de las familias en el pas y del impacto que tienen sobre ellas distintas polticas pblicas. Una de las reas de estudio es el sistema pensional: su reforma en 1993, los ajustes realizados en aos recientes, su limitada cobertura y el excesivo costo por prestaciones muy generosas acordadas a diferentes grupos de empleados de entidades estatales. Por solicitud del programa Colombia Joven(...), de la Presidencia de la Repblica, se realiz una aproximacin de las perspectivas de pensin de los jvenes, con el fin de complementar al diseo del sistema de proteccin con que podrn contar los jvenes de hoy en su vejez(...). Para alinear el sistema de pensiones a los cambios socio-econmicos era necesaria la reforma. La reduccin del ritmo de crecimiento de la poblacin, su mayor longevidad, la vinculacin de la mujer a los mercados de trabajo, son slo algunos de estos cambios, que exigieron aumentar el tiempo y tasas ms altas de cotizacin y, por supuesto, elevar la edad para el retiro. Con menores tasas de crecimiento demogrfico no es posible que la poblacin activa pueda, con sus contribuciones, atender las pensiones de una poblacin mayor que creci a tasas ms altas y que vivir por ms aos. Tampoco es posible sostener con impuestos, los beneficios desproporcionados en pensiones de personas que disfrutaron altos ingresos a lo largo de su vida(...). El cambio que introdujeron muchos pases, entre ellos Colombia, hacia sistemas basados en el ahorro de cada persona en su vida activa, para financiar su pensin, ha exigido el uso de crecientes recursos pblicos para pagar las obligaciones por pensiones que no contaban con las suficientes reservas para su atencin, hecho que afectar el crecimiento de la economa y el bienestar de los jvenes.
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Sin bistur, sin radiografa, sin anestesia, en medio de la selva, cientos de indgenas son curados de todo tipo de enfermedades por sus chamanes, que hacen uso de su nica herramienta: la sabidura ancestral de la madre naturaleza. Por primera vez en Colombia, un grupo de estudios busca la proteccin y articulacin de la medicina tradicional con la medicina occidental para mejorar la prestacin de servicios de salud. El descubrimiento de medicamentos extraordinarios para curar cientos de enfermedades, las maravillosas tcnicas de ciruga y diagnstico o los ms recientes y sorprendentes descubrimientos de la gentica y la inmunologa, han conseguido importantes resultados en el combate de las enfermedades. Pero, por ejemplo, el paludismo, el SIDA o la tuberculosis, siguen siendo graves problemas de salud pblica. El cncer aumenta da a da, y casi todas las personas adultas padecen de problemas como hipertensin, diabetes, estrs, colesterol o enfermedades cardiovasculares. As mismo, la contaminacin del planeta origina muchas otras enfermedades que an no tienen cura. Es as como, la Organizacin Mundial de la Salud (OMS) considera que el bienestar de la humanidad no depende tan slo de los enormes avances de la medicina moderna. Desde hace 30 aos, este organismo ha llamado la atencin de los gobiernos y las universidades para que conozcan y estudien el conocimiento ancestral de las poblaciones indgenas, campesinas y de grupos tnicos minoritarios, consciente de que sus sistemas tradicionales de salud pueden ofrecer beneficios a la humanidad. El abordaje cientfico sobre los pueblos indgenas (sus conocimientos ancestrales, rituales y sistemas tradicionales de salud) ha sido realizado desde las ciencias sociales como la antropologa y la sociologa e incluso desde las ciencias biolgicas y ambientales como la etnobotnica, que estudia el uso de las plantas con fines medicinales. Por el contrario, el compromiso de la Universidad del Rosario por conocer, proteger y aplicar los conocimientos ancestrales de las comunidades indgenas desde las ciencias mdicas, a travs de su Grupo de Estudios en Sistemas Tradicionales de Salud de la Facultad de Medicina, convierte a esta institucin en pionera, a nivel nacional, en acoger los llamados de la OMS, la Oficina Panamericana de la Salud (OPS), la UNESCO y la Unin Internacional para la Conservacin de la Naturaleza (IUCN). A diferencia de otras investigaciones, sta establece un autntico dilogo intercultural, en el que el indgena ya no es objeto de investigacin, sino que se convierte en sujeto y protagonista de la misma. Se respeta su lenguaje, sus conceptos, sus ritmos y sus criterios. Antes que buscar estudios qumicos y farmacolgicos sobre una planta, lo que se hace es conocer sus efectos en el contexto original y bajo los esquemas de uso que ellos le dan.
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La era actual, caracterizada por el auge del conocimiento cientfico-tecnolgico, por la realizacin de acuerdos globales en la economa y por la creciente necesidad de la cooperacin solidaria, impone retos estratgicos que conllevan a la perdurabilidad y pertinencia de las empresas para enfrentar la incertidumbre del futuro. Comprometida con la sociedad, la Universidad del Rosario, por medio de la Facultad de Administracin y su Centro de Estudios Empresariales, se dedica a estudiar la perdurabilidad de las empresas, sus comportamientos socioeconmicos y diseos estratgicos en su relacin con la proyeccin y la sostenibilidad de la Nacin.(...) Comprender dichos trminos y aplicarlos implica un giro radical de los patrones y conceptos tradicionales en el mbito de la administracin, donde lamentablemente an impera la visin de una accin empresarial cortoplacista, reduccionista y excluyente con los resultados y beneficios, dejando de lado la importancia que presentan dimensiones complejas como la tica de negocios, la cultura y los valores dentro de la formulacin de la estrategia empresarial. Las exigencias actuales demuestran que una empresa u organizacin social se desempea y perdura exitosamente porque innova terica y conceptualmente para lograr un desempeo superior, desarrolla una reputacin tica intachable para generar la confianza necesaria en los negocios y cultiva un autntico sentido de cooperacin y solidaridad para hacerse copartcipe de la construccin de una prosperidad social. En Colombia los estudios de perdurabilidad empresarial son incipientes, centrados en casustica dispersa y con un bajo desarrollo conceptual e instrumental. Pensando en el futuro de la sociedad, la Facultad de Administracin se propuso estudiar este fenmeno, consciente de la responsabilidad histrica que la direccin y la gerencia tienen frente a la permanencia de las organizaciones, pues de ellas depende, en gran parte, el desarrollo del pas. Esta preocupacin se justifica en el anlisis de aquellos datos y comentarios que proporcionan instituciones pblicas y privadas sobre el tema.(...)
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Nova et Vetera, ISSN 1692-5866, Ao 8, No. 03 (Febrero 26 - Marzo 11 de 2007)
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Mediante una propuesta acadmica innovadora y vivencial en la que se involucra el dilogo con afrocolombianos, indgenas, raizales, gitanos y estudiantes(...), la Universidad del Rosario, a travs de una investigacin financiada por Colciencias, realizo el balance del estado actual de proteccin y reconocimiento de los derechos humanos de las comunidades tnicas de Colombia. Con esta experiencia etnoeducativa, que institucionaliz la Ctedra Viva Intercultural de la universidad, se contribuye a la construccin de la identidad de estos grupos tnicos, donde se validan los diversos sistemas de conocimiento no occidentales y se promueve el reconocimiento, el respeto y la aceptacin de la pluralidad cultural que garantice la convivencia pacfica. As mismo, en desarrollo de este proyecto se han invitado a diversos actores de la comunidad nacional a asumir el reto de construir un sistema educativo intercultural, pues se considera que la etnoeducacin, como propuesta para el reconocimiento y la valoracin de la diversidad tnica y cultural de la Nacin, tiene mucho que aportar al dilogo, al entendimiento y a la paz de los colombianos. En este compartir cultural han participado 128 estudiantes rosaristas y 21 personas de otras universidades y organizaciones tnicas, quienes tuvieron la oportunidad de interactuar con un nmero importante de indgenas provenientes de diferentes pueblos, afrodescendientes asentados en diversas regiones del pas, una representante de la comunidad raizal, originaria de los archipilagos y dos del grupo gitano en Colombia(...). Esta experiencia de la Universidad del Rosario es pionera en el mbito de la educacin superior en el pas y demuestra que la perocupacin por la educacin en asusntos ticos est presente en el sistema educativo y en el dilogo intercultural. La etnoeducacin en el pas surge del cuestionamiento, por parte de los movimientos sociales, de la funcin que cumple la educacin formal basada en una cultural nacional homognea que desconoca las culturas de los grupos ticos, factor que contribuye a la prdida de su identidad cultural. En la actualidad tiene dos nfasis, la educacin propia que se desarrolla en la comunidades ticas y la educacin intercultural para el conjunto de la sociedad colombiana.
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Se calcula que cerca de 800 mil puestos de trabajo desaparecen anualmente en el mundo industrializado, cifra que entreg la Organizacin Internacional del Trabajo (OIT) y Francia en un simposio acerca de las tendencias en la internacionalizacin del empleo, realizado en el 2005. En Colombia, en la ltima dcada, se suprimieron 40 mil empleos en los procesos de reestructuracin del sector pblico y, durante la crisis cafetera (1996-2000), la Federacin Nacional de Cafeteros anunci la eliminacin de aproximadamente 150 mil empleos. Sin embargo, la fuerza laboral sigue creciendo, situacin que plantea interrogantes a la sociedad(...). En efecto, de acuerdo con la OIT, entre 1990 y 1994, el 80% de los nuevos empleos de Amrica Latina se gener en el sector informal. Esta misma organizacin present en el 2006 un informe que muestra las tendencias del empleo en Latinoamrica y el Caribe, el cul especifica que el nmero de desempleados aument en 1,3 millones aproximadamente; es decir, que la tasa de desempleo pas de 7,6% en 1995 al 7,7% en 2005(....). El vnculo entre estos dos fenmenos, supresin e informalidad del empleo, evidencia el impacto del trabajo en la sociedad contempornea, a tal punto que las preocupaciones polticas locales y regionales giran alrededor del tema, bien sea buscando estrategias de organizacin para ser ms competitivos o con el desarrollo de estrategias de cooperacin e intercambio comercial. Gracias a la Ley 789 de 2002, Colombia cuenta con uno de los regmenes laborales ms flexibles de Amrica Latina, cuyo objetivo principal es la generacin de empleo(...). Sin embargo, estas estrategias de flexibilizacin implican horarios ms extensos, mayores responsabilidades y menos tiempo disponible, as como contratos de corta duracin, trabajos por horas, prdida de prestaciones laborales y bajos salarios. De acuerdo con los resultados de la Encuesta Continua de Hogares del Dane de 2005, cerca del 60% de la poblacin colombiana, laboralmente activa, se encontraba inmersa en la informalidad, como nico recurso para garantizar sus ingresos. Las consecuencias de estas transformaciones laborales se reflejan en la salud de los trabajadores y evidencian cmo el trabajo pas de ser un recurso renovable y disponible a encaminarse hacia un escenario donde el acceso se hace ms difcil, donde la temporalidad y la inestabilidad son la regla. Este escenario es analizado por el Grupo de Investigacin en Salud y Trabajo (GiSYT), de la Facultad de Rehabilitacin y Desarrollo Humano de la Universidad del Rosario, a travs de un estudio que comprende los efectos de las nuevas formas de organizacin del trabajo en la salud de los trabajadores e identifica vas de solucin a los problemas que de ah emergen.
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A lo largo de las dos ltimas dcadas el seguimiento del tema de la seguridad, tanto en su dimensin internacional como al interior de uno u otro pas, se ha vuelto ms complejo en cuanto nuevas amenazas, reales o aparentes, nacionales o internacionales, que afectan no slo a los Estados sino tambin a los grupos culturales, las comunidades locales y los individuos(...). Al mismo tiempo se ha entendido que esas amenazas provienen de distintas fuentes, no tan claramente definidas como lo eran en la poca de la Guerra Fra. Las hiptesis de conflicto y de choques militares frontales entre Estados son hoy apenas parte de las preocupaciones de estudiosos y gobernantes, al tiempo que se identifican nuevos riesgos y vulnerabilidades de naturaleza poltica, econmica, cultural y medioambiental, lo que da pie a una discusin renovada sobre la idoneidad de los esquemas de seguridad tradicionales(...). El debate, altamente necesario, se lleva a cabo ya en el mbito global. En el contexto continental americano algunos Estados y organizaciones intergubernamentales han empezado a abordar el estudio de la materia de manera ampliada, al menos en los trminos formales de las declaraciones de principios, para indicar que convendra ir ms all de los trminos tradicionales de defensa sobre la base de la capacidad de las fuerzas armadas. Los investigadores del Centro de Estudios Polticos e Internacionales (CEPI), de las Facultades de Ciencia Poltica y Gobierno y de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, consideran que hay todava un largo camino por recorrer en el anlisis de los perfiles de seguridad de los Estados de las Amricas, y que muy pocos pases han integrado realmente esta visin multidimensional de la seguridad en el desarrollo diario de sus polticas y de sus estrategias de seguridad nacional, que permanecen todava demasiado marcadas por los factores militares. Segn los investigadores, el hecho de que la mayora de los Estados americanos no haya hecho an trnsito efectivo del modelo tradicional de seguridad militarizada a uno de seguridad ampliada, se debe fundamentalmente a la falta de conocimiento, por parte de los tomadores de decisiones, de los contenidos y los alcances de las nuevas dimensiones del concepto(...). El saber identificar correctamente esas caras diversas de la seguridad en el contexto especfico de una u otra nacin, permitir luchar mejor en contra de nuevas amenazas y responder con mayor idoneidad a las necesidades de proteccin de la sociedad a travs de polticas pblicas adecuadas y de estrategias y acciones pertinentes, que no olviden ningn sector. Tambin los ciudadanos de las Amricas, cuando el tema se incorpore a la discusin poltica, tendrn la capacidad de controlar mejor a sus propios gobiernos y de solicitar democrticamente cambios en las polticas y estrategias de seguridad. El CEPI considera que el nuevo conjunto de amenazas, por su naturaleza multidimensional y transnacional, no puede ser combatido nicamente en la escala de un pas determinado o mediante el uso exclusivo de la fuerza armada. Esto obliga a repensar, en el mbito americano, los esquemas de seguridad desde las perspectivas humana, poltica, econmica, societal y ambiental, entre otras, y a disear estrategias regionales colaborativas que conducirn a la necesaria ampliacin de las agendas nacionales en la materia.
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Los campesinos que se ubican a lo largo de las riberas del ro Munguid(...) en el Medio Atrato chocoano, quienes cultivan el chontaduro que se come en algunas ciudades colombianas, vieron interrumpidas de forma insospechada, tanto su vida productiva como su cotidianidad durante el 2002, cuando el Ejrcito de Liberacin Nacional (ELN) secuestr veintisis turistas en la ensenada de Utra (Choc). Los medios de comunicacin informaron al pas la labor de la fuerza pblica por presionar la liberacin de los secuestrados. Sin embargo, guardaron silencio frente a los efectos de esta operacin militar. El 8 de septiembre, un da antes de que el ELN liberara diez de los turistas secuestrados, doscientos campesinos del Munguid se vieron obligados a abandonar sus tierras. Desde el 3 de septiembre de 2002, centenares de hombres de la Armada Nacional hicieron presencia en la boca del ro Munguid. Restringieron totalmente la entrada de personas y alimentos, para evitar que los secuestradores alcanzaran ros navegables como el Baud. Este cierre de la boca del ro fue una estrategia exitosa para presionar la liberacin de los secuestrados, pero el costo de ello fue el hambre que padecieron durante esos das las comunidades de la zona. En ese entonces, como la produccin agrcola de las parcelas se concentraba en pocos productos, los campesinos del Munguid no contaban con lo indispensable para sostener una dieta balanceada y autosuficiente. Por el ro llevaban a Quibd los productos que obtenan en las parcelas y con el dinero de sus ventas compraban en esa ciudad los artculos de primera necesidad. Con la escasez de alimentos lleg la presencia sorpresiva del ejrcito. Este hecho, ms que confianza y tranquilidad, gener temor y zozobra en medio de los habitantes. Su presencia aumentaba la probabilidad de confrontaciones entre la fuerza pblica y los grupos guerrilleros. Adicionalmente, las vctimas de los hechos ocurridos en Bellavista (Bojay), el 2 de mayo de 2002, permanecan en la memoria de los habitantes del Munguid. El hambre y el miedo, efectos colaterales de la guerra, fueron causas suficientes para que las riberas del rio fueran desocupadas. Segn el censo realizado por el Consejo Comunitario Mayor de la Asociacin de Campesinos del Medio Atrato (Cocomacia), el 8 de septiembre de 2002, cerca de 200 campesinos se vieron obligados a desplazarse a Quibd y el 27 del mismo mes otras 2.150 personas hicieron lo mismo(...).
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Las heridas producidas por trauma a causa del proyectil de un arma de fuego en los enfrentamientos blicos que se ven a diario en la prensa, las lesiones por elementos contundentes en rias, las amputaciones derivadas de las lesiones de guerra y el dolor del alma de aquellas personas que pierden a sus seres queridos, son algunos de los focos de dolor a los que se enfrentan cientos de colombianos. El sufrimiento por dolor es un problema de salud pblica. En los Estados Unidos ms de 300 millones de personas padecen de dolor en este momento (Bond y Breivik, Pain clinical updates, 2004). En Colombia, cerca del 47% de la poblacin siente dolor mensualmente, segn un estudio de la Asociacin Colombiana para Estudio del Dolor (ACED)(...). El 85% de las consultas mdicas, tanto en medicina general como especializada, son por dolor. Enfermedades como el cncer, el Sida y la diabetes, son generadoras de gran dolor, la mayora de las veces de difcil manejo. Por otra parte, los accidentes laborales, las enfermedades ocupacionales y todas las alteraciones inherentes al trabajo diario, hacen que los costos de los procedimientos diagnsticos y del tratamiento se disparen y as las personas consulten por dolor lumbar (de espalda), de cabeza (cefalea) y de las extremidades.(...)
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Durante los aos 2004 y 2005, el grupo Estudios sobre Identidad (ESI) de la Escuela de Ciencias Humanas de la Universidad del Rosario adelant la investigacin Anlisis comprensivo de las interrelaciones entre tendencias actuales de la filosofa poltica y los estudios sobre las transformaciones recientes del Estado nacin en Colombia. La investigacin, financiada por Colciencias y la universidad, analiz las dinmicas que afectan al Estado desde dos pticas: una, que evala los discursos que hablan desde dentro del Estado o que explican su funcionamiento poltico e institucional, a cargo de la investigadora Carolina Galindo. La otra mirada describe los conflictos locales y las circunstancias globales que afectan el conjunto del Estado desde afuera de las reglas institucionales y en contrava del modelo soberano del Estado nacin, desarrollada por Adolfo Chaparro, director del ESI. En este contexto, el presente documento hace referencia al anlisis puntual que Chaparro plantea sobre las relaciones entre las prcticas y los discursos sobre la violencia.(...) A modo de diagnstico inicial, el investigador resalta una constante: en Colombia hay una fuerte tradicin que establece vnculos indisociables entre los fenmenos de violencia y las expresiones de la poltica. Debido a que las formas de nombrar la violencia y de resolverla en cada poca tienen implicaciones en la imagen histrica que el pas produce de s mismo, es posible establecer una correlacin entre la historia del conflicto y las dificultades para consolidar el Estado nacin en el pas. En ese sentido, el tema del conflicto no slo compete a los discursos acadmicos sino que afecta, o debera afectar, las decisiones gubernamentales y los debates de la sociedad civil. De la investigacin se deducen las explicaciones ms aceptadas que las ciencias sociales han propuesto sobre el conflicto: que obedece a profundas desigualdades econmicas y sociales; que expresa una estrategia de dominio territorial; que obedece a la falta de presencia del Estado; que todas las causas hacen parte de la explicacin y de la solucin integral del conflicto o, como se entiende actualmente, que Colombia no vive un conflicto social armado sino una guerra contra la sociedad que necesariamente tena que derivar en una guerra frontal del Estado y de la sociedad contra el terrorismo. Dado que estas teoras no slo hacen diagnsticos sino que proponen salidas al conflicto armado, incluso intentan vislumbrar soluciones a largo plazo, el estudio sintetiza los resultados de cinco investigaciones paradigmticas sobre el conflicto, en las que se analiza la relacin entre el discurso sobre las causas del conflicto y las expectativas de transformacin de la sociedad que ha generado su posible solucin durante las dos ltimas dcadas.
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Durante los ltimos 35 aos las drogas ilegales han constituido un factor significativo en el drama social colombiano. Hoy da es comn atribuir a stas la causalidad de muchos problemas del pas y se han elaborado algunas explicaciones del desarrollo de dicha "industria" en Colombia, de las cuales se derivan recomendaciones de poltica, tanto las implementadas por los gobiernos como las recomendadas por los crticos. El Centro de Estudios y Observatorio de Drogas y Delito (Ceodd),(...) de la Facultad de Economa de la Universidad del Rosario, ha encontrado que las explicaciones ms comunes pueden clasificarse en tres grupos. El primero, incluye afirmaciones simples que atribuyen el desarrollo de las drogas ilegales a la pobreza, a la desigualdad, a las crisis econmicas, a la corrupcin o a la localizacin de Colombia a mitad de camino entre las plantaciones de coca de Bolivia y Per con Estados Unidos. (...) En segundo lugar, se encuentran las razones basadas en modelos de criminalidad comn, tambin llamados policivos, en los cuales las leyes surgen de procesos legitimados por la sociedad y quienes las violan son considerados personas con comportamientos desviados, que deben corregirse por medio de sanciones o restricciones. Siguiendo este enfoque, las polticas hacia las drogas tienen que ser represivas. En tercer lugar, estn las respuestas basadas en la elevada rentabilidad de las drogas, generada por su ilegalidad, y por la existencia de una gran demanda internacional: por ejemplo, un kilo de cocana en Colombia puede costar unos US$1.500 y cuando llega a los Estados Unidos se paga entre US$15.000 y US$18.000. Segn estimaciones de las Naciones Unidas, en los ltimos aos la demanda mundial de cocana ha estado alrededor de 800 toneladas. Este enfoque justifica la produccin ilegal y quienes lo apoyan creen que el pas produce drogas como resultado de un choque externo. Los que comulgan con esta posicin consideran que Colombia, en los aos sesenta, era una nacin tpica en trminos de criminalidad, afectada por el surgimiento de una gran demanda externa de drogas que estimul la produccin de stas. Este desarrollo constituye la causa principal de los graves problemas que enfrenta actualmente el pas. Segn esta explicacin, la razn por la cual el pas produce drogas radica en el exterior y la nica solucin es la legalizacin para acabar el choque externo. Desafortunadamente, quienes apoyan este modelo no explican por qu ese choque externo afect de manera tan grave a Colombia y no a otros pases como Ecuador, Per y Bolivia, donde no se desarrollaron grandes carteles de traficantes, o en Malasia, Indonesia y Taiwn, que en el pasado fueron grandes exportadores de coca. Sin embargo, la evidencia emprica encontrada por el Ceodd contradice los argumentos anteriores, pues ninguno explica por qu la produccin y el trfico de drogas ilegales estn concentrados en pocos pases. En el caso de la teora policiva, la concentracin se explicara solamente si por razones genticas una poblacin fuera ms proclive al crimen. Respecto a la produccin justificada por la rentabilidad, sta se explicara si todos los pases que pudieran producir coca, amapola, cocana y herona lo estuvieran haciendo. La coca puede crecer en unos 30 pases, la amapola en 120 y la cocana y la herona se pueden refinar en cualquier parte del mundo. Por consiguiente, si la rentabilidad determinara la produccin, Colombia sera slo uno entre los muchos productores. De la misma forma, otras explicaciones como la pobreza, las crisis, la desigualdad y la corrupcin fallan porque dichos problemas son endmicos en muchas sociedades que no producen o trafican drogas. La localizacin geogrfica del pas, por su parte, no explica por qu en Colombia surgieron las grandes organizaciones criminales. Adems, cuando la diferencia entre los precios de exportacin e importacin es tan grande, como en el caso de la cocana y de la herona, los costos de transporte y la distancia son problemas menores. En ese caso lo que importa es reducir el riesgo y no la distancia. Ahora bien, si no hubiera demanda de drogas tampoco habra oferta y sin oferta no habra demanda. La teora econmica ensea que la demanda y la oferta son como las dos hojas de una tijera: ambas son necesarias para que haya un mercado. Para el Ceodd, estas afirmaciones son ciertas pero triviales e incompletas. La rentabilidad de las drogas es una condicin necesaria, pero no suficiente para que en un pas se cultive coca y se refine cocana. Entonces, lo que se debe averiguar es por qu una condicin necesaria, en el caso colombiano, se vuelve suficiente. Es claro que la gran demanda internacional es ilegal y que cuando un producto fcil de fabricar, que no requiere grandes destrezas o capital -como la cocana o la herona- es declarado ilegal a nivel mundial, su produccin y trfico tender a concentrarse en los pases donde el imperio de la ley sea ms dbil y la sociedad ms laxa frente a la ilegalidad. Es cierto que si la cocana no fuera rentable no se producira, pero Colombia no concentra la produccin de cocana porque sea rentable sino porque es ilegal, advierte el director del Ceodd, Francisco E. Thoumi.
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En los ltimos aos, las polticas en materia de inversin extranjera han evidenciado cambios profundos. Luego de un largo periodo en el que especialmente los pases en desarrollo aplicaron fuertes restricciones y controles a la entrada de capitales extranjeros, se pas a una etapa de plena liberalizacin que desat una competencia entre los pases por la atraccin de este tipo de capitales. Este cambio de paradigma se explica principalmente por la necesidad que tienen los pases en desarrollo de encontrar nuevas fuentes de financiacin, luego de la crisis de la deuda. En este contexto, la atraccin de la inversin extranjera se ha convertido en una prioridad para los gobiernos. Siguiendo esta tendencia, desde 1990 Colombia ha venido implementando una estrategia de promocin de la inversin extranjera que contempla una serie de modificaciones normativas, incluida la Constitucin misma, y la suscripcin de diversos acuerdos que tienen por objeto su promocin y su proteccin. El resultado de estas acciones ha sido un incremento significativo de los capitales forneos en el pas. Sin embargo, el Grupo de Investigacin de la Facultad de Economa de la Universidad del Rosario, con el apoyo de la lnea de investigacin en Inversin Extranjera de la Facultad de Jurisprudencia, considera que los resultados no son ptimos. A pesar del crecimiento positivo de los flujos de inversin, los investigadores advierten que el impacto en la economa no ha sido el esperado porque la mayor parte de estos capitales se ha concentrado en el sector primario (de manera especial en el sector petrolero) y la inversin realizada en el sector productivo se ha canalizado principalmente a travs de la compra de empresas ya existentes, tanto pblicas como privadas. Aunque las inversiones en el sector primario pueden registrar altas tasas de crecimiento y que la inversin en industrias ya existentes puede generar externalidades positivas (formacin de recursos humanos, introduccin de una gestin empresarial moderna o fomento de capacidades productivas locales), el verdadero impacto econmico slo se logra en aquellos casos en los que hay creacin de nuevas empresas (greenfield), especialmente cuando stas se sitan en sectores innovadores o en aquellos que se caracterizan por su alto valor tecnolgico. De otra parte, los investigadores subrayan que es preciso tener en cuenta que los potenciales efectos positivos atribuidos a la inversin extranjera no operan en todos los casos. Estos dependen del tipo de inversin(...), de los intereses que persigan los inversionistas, del lugar donde se instale la inversin y de los sectores en los cuales se lleve a cabo, as como del entorno poltico institucional existente en el pas receptor. Por consiguiente, las acciones para atraer la inversin extranjera deben dirigirse no slo a garantizar la institucionalidad y la seguridad jurdica, sino tambin a la implementacin de polticas pblicas en materia de ciencia y tecnologa por parte del gobierno y a la formacin de capital humano, ya que, solamente de esta manera, ser posible la atraccin de inversiones susceptibles de generar un alto impacto en la economa, puntualizan los investigadores.
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En Colombia y en el mundo, el cncer es la primera causa de muerte no violenta. De acuerdo con los registros del Instituto Nacional de Cancerologa (INC), en el perodo comprendido entre 1995 y 1999, se registraron 61.641 casos nuevos por ao (28.137 en hombres y 33.504 en mujeres), siendo el cncer de prstata, de estmago, de pulmn, de colon y de recto los de mayor incidencia en hombres; mientras que en las mujeres se registra mayor riesgo en el cuello uterino, la mama, el estmago, el colon, el recto y el pulmn (Ver grficas 1 y 2). Grfico 1. Tipos ms frecuentes (con mayor incidencia) de cncer en hombres. Estimaciones del Instituto Nacional de Cancerologa 1995-1999. (*) TAE: Tasa Ajustada por Edad. Datos ordenados para incidencia estimada anual. (**) Este clculo se realiz por 100.000 personas-riesgo/ao. Fuente: Marion Pieros, Jacques Ferlay, Ral Murillo. Incidencia estimada y mortalidad por cncer en Colombia, 1995-1999. Instituto Nacional de Cancerologa 2005. Grfico 2 .Tipos ms frecuentes (con mayor incidencia) de cncer en mujeres. Estimaciones del Instituto Nacional de Cancerologa 1995-1999 (*) TAE: Tasa Ajustada por Edad. Datos ordenados para incidencia estimada anual. (**) Este clculo se realiz por 100.000 personas-riesgo/ao. Fuente: Marion Pieros, Jacques Ferlay, Ral Murillo. Incidencia estimada y mortalidad por cncer en Colombia, 1995-1999. Instituto Nacional de Cancerologa 2005. Por otra parte, Colombia tiene una de las ms altas incidencias de cncer de crvix o cuello uterino en el mundo, (...)segn datos del Registro de Cncer de Cali, el cual es tomado como ejemplo mundial por su antigedad y por la consistencia de la informacin, lo que permite conocer las estadsticas del cncer y proponer medidas de salud pblica para el control de la enfermedad. Ante el impacto de esta enfermedad en la poblacin mundial, investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad del Rosario han participado, en asocio con algunas instituciones extranjeras y nacionales, en la etapa clnica del desarrollo de una vacuna contra el cncer de cuello uterino. Este proyecto forma parte de una larga investigacin de ms de diez aos que ha estudiado la vacuna inicialmente en animales (investigacin preclnica) y luego en seres humanos (investigacin clnica), ceido a los ms altos criterios cientficos y ticos.