275 resultados para Bachiller
Resumo:
Reflexión acerca del examen de estado de enseñanza secundaria. Los jóvenes llegan a la Universidad tras una larga y muy diversa preparación, verifican sus ejercicios escritos y orales y aproximadamente la mitad se vuelven a sus casas con el título de bachiller. Todo transcurre en una atmósfera de nerviosismo y de agitación: los alumnos son espantados con bulos sobre la severidad o arbitrariedad de los examinadores, los padres están intranquilos y muchos son los que mueven toda clase de influencias para cometer la enorme falta de educación y de civismo de conseguir recomendaciones. Por ello se realizan algunas consideraciones sobre el examen de Estado. Se considera que los profesores universitarios que intervenimos en los tribunales de Examen de Estado, son responsables en parte del futuro de España. La experiencia del autor como examinador se circunscribe a tres materias: literatura, geografía e historia. Por ello se limita a reflexionar sobre la preparación de los jóvenes bachilleres en estas tres disciplinas. Antes de cada convocatoria se toman tres o cuatro libros de texto de los que se cursan en los centros de segunda enseñanza y se forma un cuestionario de preguntas. Ocurre siempre que, de este acervo de preguntas, hay que descartar una buena parte. Una vez iniciado el examen, sobre un programa empobrecido, la mayoría de los examinados producen una impresión general desoladora: hablan de las cuestiones con un total y absoluto desconocimiento de su significado cultural. Gran parte de la culpa de esta absurda e inútil manera de saber la tienen los cuadros sinópticos. Lo que no se ve por ninguna parte es una buena y constante labor de lectura. Para terminar se señala que para evitar este desastre, todos tenemos que poner nuestro esfuerzo: los alumnos, estudiando con amor y vocación; los profesores de segunda enseñanza, formando realmente a nuestra juventud, los padres de los estudiantes, no empeñándose en que sus hijos sean bachilleres del modo más cómodo, y los profesores universitarios que forman parte de los tribunales de Examen de Estado, haciendo cuanto puedan para evitar el descenso en el conocimiento y asimilación de las materias que exigen en las pruebas.
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Gran reforma de 1955 en los planes de estudios en todas las ramas de la enseñanza técnica. Así, Portugal ha resuelto de manera ventajosa el problema de la preparación de los cuadros técnicos y especializados, mediante unos planes de estudios eficaces y modernos. La enseñanza técnica comprende tres ramas clásicamente definidas. Industrial, agrícola y la comercial. Sus características básicas son tres: correlación de estudios. Así, se permite a los estudiantes faltos de recurso económicos iniciar sus estudios en las mas bajas categorías técnicas: obreros especializados e incluso aprendiz, sin restar posibilidades a los que provienen de las escuelas medias de Bachillerato. La segunda característica de esta reforma es la especial importancia que se da a la agricultura dentro de la enseñanza técnica y en tercer lugar, la gran importancia que se le concede a las asignaturas culturales. Los nuevos planes tratan de resolver la indiferencia del especialista por todo aquello que no tenga un contacto directo con las asignaturas básicas, y por ello, la insistencia en las disciplinas culturales. También se ha tenido en cuenta la especialización que es la base formativa de las escuelas técnicas, pero procurando mantener una unidad retrasando la especialización para poder elegir más adecuadamente su especialidad. Por último, el ingreso en estas escuelas es a través de examen de aptitud, aunque con excepciones para los alumnos que hayan realizado un bachiller brillante.
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Según Gaya Nuño, uno de los Historiadores españoles del Arte mas insignes, en 1955 pensaba que habia llegado el momento de proceder a una sistematización gradual de los estudios de esta disciplina, debido al retraso que tenemos con respecto a países como Francia o Italia, no superiores a nosotros en cuanto a la materia objeto de estudio. Lo primero que deberíamos adquirir es una serie de conocimientos básicos por parte de todo el pueblo llano, desde el principio, para poder valorar plenamente nuestro patrimonio. La enseñanza de la Historia del arte empezará en la escuela primaria, donde el maestro debe concienciar al alumno del valor artístico, iniciándole con láminas generales de toda la historia del arte. Lo primero que se ha de transmitir es la sensación de riqueza nacional y común, múltiple fuente de bienes de toda índole entre los cuales no son nada despreciables los de orden material. Es necesario dejar clara esta característica de bien común para poder pasar a la segunda premisa, la que se refiere a la exigencia de la perfecta conservación. Si pasamos a la segunda enseñanza el enfoque del problema varia totalmente en sus premisas previas. Nos referimos a una adolescencia para la que el Bachillerato es antesala de la universidad. Todavía la Historia del Arte no ha recibido el mismo trato que la historia de la Literatura y una excursión a una ruina, tenía un carácter de asueto o regocijo, no se consideraba una tarea escolar. La mayor parte de nuestros institutos se enclavan en ciudades de ilustre abolengo y por ello, es obligatorio que el futuro bachiller sea adiestrado por su profesor de Arte en la tarea ve ver esos monumentos y museos. Por último señalar que hasta 1901 no se crea la extraña disciplina de Teoría de la Literatura y de las Artes en nuestras Universidades, y tres años más tarde, en 1904, se restablece la Historia del Arte. Finalmente, decir que todas las universidades españolas cuentan con Cátedras de Historia del Arte, y a la cabeza está la Universidad Central de Madrid. Pero no estaría mal revisar el contenido de tales enseñanzas para que así se diesen todos los periodos de la Historia del Arte, desde el Paleolítico hasta el Impresionismo. y, además, hay una especialidad que escapa a su acción que son las técnicas museográficas, premisa necesaria para acceder a cargos directivos en Museos de Bellas Artes.
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En Enseñanza Media existen dos tipos de centros: el College y la Secondary School o High School. El nombre de Colegio se reserva a aquellos centro que poseen la facultad de conferir el grado de Bachiller; la Escuela Secundaria es un centro en el que se sigue un ciclo cuadrienal preparatorio para el Colegio. El título académico mínimo para poder ejercer la docencia en el grado medio el bachillerato, principalmente en las secondary schools, aunque algunos de sus profesores poseen también el título de master. En los colleges, lo normal es que se exija al profesorado este título de master, y aún el de doctor, correspondientes a la especialidad de que se trate. Pero los requisitos específicos para ocupar un puesto varían de un tipo de institución a otro. Influye mucho los candidatos con mayores con más amplia competencia educativa y con más experiencia. Para terminar señalar que no existe uniformidad en todos los estados de América y que cada uno sigue unos criterios y los certificados o licencias de para el nombramiento de un profesor no dan derecho por sí mismos a ocupar una plaza determinada de profesor, pues el organismo encargado puede exigir otros requisitos.
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En 1974-75 se ha completado la implantación generalizada del curso octavo y último de Enseñanza General Básica. Así, se ha coronado la reforma de la enseñanza. Una de las más profundas al afectar a la totalidad de la población escolar hasta los catorce años. Hasta 1978-79 no llegarán al bachillerato o a la formación profesional alumnos que hayan seguido sólo este nuevo plan en todos sus cursos. Lo que se reclama para el bachillerato es el cultivo de una gama de capacidades más amplia que las de orden exclusivamente intelectual y un enfoque didáctico de las enseñanzas que ponga de relieve ante el alumno, su posible aplicación práctica para que pueda entender la correlación ciencia-técnica que ha presidido el desarrollo de nuestra civilización. En el bachillerato nuevo, de tres años, no es menor el tiempo. Pero ahora el alumno se incorpora a él, con una instrucción más completa que antes al llegar con edad superior y en consecuencia, con mayor madurez que antes. El paso de enseñanza general básica al bachillerato plantea a los alumnos dificultades derivadas de la organización misma de las enseñanzas a las que accede. Así, el alumno que inició sus estudios en un nivel primero en que la enseñanza tenía un carácter totalmente globalizado, pasó a una etapa en que se iniciaba una leve diversificación a través de las áreas de conocimientos; después se encuentra en el bachillerato de una organización de las enseñanzas por materias. Una de las inquietudes es ante la diferencia de niveles, discontinuidad que puede producirse en el sistema de aprendizaje del alumno. Además, deben introducirse las necesarias especializaciones en el currículo que caracterizan al bachiller frente a la enseñanza básica y para ello, se debe establecer un puente entre ambos niveles para salvar la referida discontinuidad. Al terminar el bachillerato si el alumno quiere ingresar en la universidad deberá hacer el curso de orientación universitaria y se ha determinado también su estructura con el fin de lograr una coherencia con los estudios previos realizados por los alumnos. Por ello, en este curso se dará preferencia a los criterios orientadores incrementando esta selección. Con ello, pretendemos presentar los motivos básicos en que se ha apoyado el nuevo plan de estudios del nuevo bachillerato y se ha presentado el plan atendiendo a unas determinadas demandas sociales y culturales acordes con la sociedad actual. Su eficacia se basa más en una fuerte renovación de la metodología que en las propias asignaturas que lo constituyen, cuya programación ha sido objeto de una cuidadosa revisión y actualización en lo referente a objetivos, contenidos y niveles.
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El sistema económico agrario tradicional predomina en España y sigue intacto hasta principios del siglo XX, conviviendo con una producción industrial poco desarrollada y de lenta evolución técnica, que se nutre de una abundante mano de obra poco o nada cualificada. Pero la formalización de un sistema educativo no tendrá lugar hasta la ley de Moyano, si bien es un elemento modernizador, en cuanto a la extensión, de la enseñanza como derecho colectivo, establece un régimen de enseñanzas en la práctica elitista, junto a la masa de población de nivel formativo escaso o nulo. Serán las congregaciones religiosas, en concreto, la Salesiana, la que se ocupará del establecimiento de una serie de escuelas de capacitación y formación de artesanos, las llamadas Escuelas Profesionales de Artes y Oficios, la primera establecida en Sarriá (Barcelona) en 1886, en la que viviera el fundador de la Congregación y actual patrono de la formación profesional industrial, San Juan Bosco. Los programas de estudios de estas escuelas eran propios y tenían una duración máxima de cinco años. Los primeros intentos de establecer un sistema normalizado de enseñanzas profesionales, serán los Estatutos de 1924 y 1928. El primero no tiene importancia operativa, es del segundo de donde arranca el establecimiento de un sistema reglado de enseñanzas profesionales y una red de centros para tal fin. Este estatuto surge por la corriente de preocupación sobre la formación de los trabajadores, acelerada en Europa a partir de la primera guerra mundial, tanto para atender las necesidades industriales creadas por el conflicto, como por la reconstrucción socio-económica posterior. El estatuto del formación de 1928 está a caballo entre las tendencias industrializadoras y la pervivencia de las formas artesanales anteriores, como refleja el hecho de que se ocupe tanto de la formación profesional del obrero como del artesano, estableciendo dos tipos de centros: las escuelas elementales y superiores de trabajo y las escuelas profesionales para oficiales y maestros artesanos, o simplemente escuelas de artesanos. Se inicia así, lentamente, el desarrollo de lo que hoy entendemos por formación profesional; creándose las primeras bases en cuanto a planes de estudio, centros, profesorado idóneo, etcétera, de este tipo de enseñanzas. Tras la guerra civil, España entra en un periodo de aislamiento donde se produce una fuerte protección de la industria nacional. Esta fase se caracteriza por el auge del sector industrial en detrimento del agrícola, lo que a nivel de formación profesional supondrá una concentración del esfuerzo en la capacitación par las tareas industriales, aún no muy complejas, a un amplio sector de la población. La formación de adultos será el sector de las enseñanzas profesionales que verá multiplicada su actividad, aunque no con la intensidad y planificación necesarias. Para tratar de cubrir las necesidades de formación en un nivel medio se crea por ley de 1949, una red de Institutos Laborales, donde se impartirá el llamado Bachillerato, un conjunto de enseñanzas técnico-profesionales de acuerdo con tres modalidades: bachiller laboral industrial, bachiller laboral marítimo-pesquero y bachiller laboral agrícola, según el tipo de producción dominante en las distintas zonas de ubicación de los centros. Después, pasarán a ser conocidos como Institutos Técnicos. En la actualidad, estos institutos se integran en el régimen general de enseñanza media, si bien en muchos de ellos se incluyen secciones de formación profesional. El restablecimiento de las redes internacionales, unido a una política económica más ágil, marcarán a comienzos de los años cincuenta el inicio de una fase de desarrollo con cierta recuperación económica de la renta nacional. Con algo de retraso en este ambiente se pondrá en vigor la ley de formación de 1955, que se propone actualizar el estatuto del 28 introduciendo profundas modificaciones completando la formación estatal con claras deficiencias se desarrolla una formación para trabajadores adultos, a cargo de entidades como el Ministerio de Trabajo, el de Agricultura y otras entidades privadas, En 1957 se crea una oficina sindical de formación profesional acelerada, con centros donde se trata de capacitar en cursos breves al mayor número de individuos procedentes de sectores de bajo desarrollo económico. En 1964 se pone en marcha el Plan Nacional de Promoción Profesional Obrera, que completa la formación en aquellos sectores de baja productividad. Por último, la Ley General de Educación de 1970 con una reforma educativa que intenta no sólo coordinar sino prever las necesidades formativas que le acelerado proceso de transformación del país requiere. Se ah creado un sistema integrado donde las enseñanzas técnicas y profesionales dejan de ser una vía paralela del a educación y se convierte en el elemento fundamental del sistema educativo y se extiende la formación a todos los sectores, destacando el terciario, que actualmente tiene mayor demanda y se articula en tres niveles: la de primero grado obligatoria y gratuita para todos aquellos que no sigan el bachillerato.
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Esta denominación aparece formalmente con la ley de 1938 y queda condenada a desaparecer en el Libro Blanco, elaborado treinta años después, aunque es ahora cuando está realmente llegando a su término al introducirse el nuevo bachillerato, instituido por la Ley General de Educación de 1970. A lo largo de este periodo, 1935-45 principio y años setenta fin mismo, se produce un proceso muy amplio de transformación social, económica y política en el cual la reforma educativa ocupa un papel preponderante Primera ley de 1938, conviene señalar que era sólo el comienzo de una reforma que pretendía abarcar todos los grados y especialidades de la enseñanza; y que la enseñanza media aparecía como un género del cual el bachillerato universitario sólo constituía una especie. La ley se limitaba a reforma este bachillerato, basándose en la primacía de lo espiritual, tradición y modernidad, elitismo mitigado y formación de la personalidad como principios filosóficos; separación de las funciones docente y examinadora, libertad de enseñanza (más bien en el sentido de libertad de empresa docente), supresión de la enseñanza libre, aproximación del grado de bachiller a la universidad, examen de Estado al término de los estudios, etcétera, como principios jurídicos; cultura clásica y humanística como instrumento formativo con firme base religiosa y patriótica como principios pedagógicos. Los efectos de la ley de 1938 fueron la recuperación y expansión de la enseñanza privada o no estatal, gran impulso y desarrollo de la formación clásica e indiferenciación de los colegios de la Iglesia respecto de los privados. Se suprimía la enseñanza libre. Duró quince años. Se acabó desgastando. En 1950 una nueva enseñanza para una sociedad nueva, ya que España había cambiado y deseo de un nivel de vida distinto, menos diferenciado. Convicción de que más años de estudio proporcionarían más medios de situarse en la vida; extensión de hecho, aunque todavía insuficiente de la posibilidad de seguir estudiando en los niveles no gratuitos con becas y otras ayudas del Estado; esa concienciación demandaba más educación y en 1953 Ley de Ordenación de la Enseñanza Media; las dos primeras finalidades que se le asignaban era el perfeccionamiento técnico de la enseñanza y el servicio a los valores de España. Esta ley frente a la de 1938 no articula un plan de estudios, sino que admite y da entrada a la pluralidad de planes, sobre una base común de división en dos grados: elemental y superior; el primero de cuatro años y el segundo, de dos cursos a los que se añadía un curso pre-universitario, posterior a la obtención del título de bachiller superior; y sobre una base también de materias comunes y optativas, destacando dos ramas en el grado superior: ciencias y letras; el acceso a los estudios superiores a través de unas pruebas de madurez. Efectos, difusión creciente hasta la masificación del grado de bachiller elemental. La última etapa, (1953-1958) supone una democratización y unificación en cuanto a su ruptura definitiva de su carácter minoritario y unificación de los estudios de ese ciclo. En adelante, ese primer ciclo (bachillerato elemental) constaría de cuatro curso (ley de 1953) y sería único para todos los alumno, lo que implicaba la desaparición del bachillerato laboral. Para terminar si comparamos ambas leyes: la de 1938 rompe con la etapa anterior en lo ideológico y en lo jurídico, pero desarrolla y consuma las tendencias pedagógicas anteriores y, la de 1953 se mantiene en la línea ideológica y jurídica de la ley de 1938, a la que intenta perfeccionar, rompiendo con ella en los fines y estructura de la enseñanza y abre las puertas a una organización flexible de los planes de estudios, a una participación , mínima de padres en la gestión de la enseñanza media.
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Esta denominación aparece formalmente con la ley de 1938 y queda condenada a desaparecer en el Libro Blanco, elaborado treinta años después, aunque es ahora cuando está realmente llegando a su término al introducirse el nuevo bachillerato, instituido por la Ley General de Educación de 1970. A lo largo de este periodo, 1935-45 principio y años setenta fin mismo, se produce un proceso muy amplio de transformación social, económica y política en el cual la reforma educativa ocupa un papel preponderante Primera ley de 1938, conviene señalar que era sólo el comienzo de una reforma que pretendía abarcar todos los grados y especialidades de la enseñanza; y que la enseñanza media aparecía como un género del cual el bachillerato universitario sólo constituía una especie. La ley se limitaba a reforma este bachillerato, basándose en la primacía de lo espiritual, tradición y modernidad, elitismo mitigado y formación de la personalidad como principios filosóficos; separación de las funciones docente y examinadora, libertad de enseñanza (más bien en el sentido de libertad de empresa docente), supresión de la enseñanza libre, aproximación del grado de bachiller a la universidad, examen de Estado al término de los estudios, etcétera, como principios jurídicos; cultura clásica y humanística como instrumento formativo con firme base religiosa y patriótica como principios pedagógicos. Los efectos de la ley de 1938 fueron la recuperación y expansión de la enseñanza privada o no estatal, gran impulso y desarrollo de la formación clásica e indiferenciación de los colegios de la Iglesia respecto de los privados. Se suprimía la enseñanza libre. Duró quince años. Se acabó desgastando. En 1950 una nueva enseñanza para una sociedad nueva, ya que España había cambiado y deseo de un nivel de vida distinto, menos diferenciado. Convicción de que más años de estudio proporcionarían más medios de situarse en la vida; extensión de hecho, aunque todavía insuficiente de la posibilidad de seguir estudiando en los niveles no gratuitos con becas y otras ayudas del Estado; esa concienciación demandaba más educación y en 1953 Ley de Ordenación de la Enseñanza Media; las dos primeras finalidades que se le asignaban era el perfeccionamiento técnico de la enseñanza y el servicio a los valores de España. Esta ley frente a la de 1938 no articula un plan de estudios, sino que admite y da entrada a la pluralidad de planes, sobre una base común de división en dos grados: elemental y superior; el primero de cuatro años y el segundo, de dos cursos a los que se añadía un curso pre-universitario, posterior a la obtención del título de bachiller superior; y sobre una base también de materias comunes y optativas, destacando dos ramas en el grado superior: ciencias y letras; el acceso a los estudios superiores a través de unas pruebas de madurez. Efectos, difusión creciente hasta la masificación del grado de bachiller elemental. La última etapa, (1953-1958) supone una democratización y unificación en cuanto a su ruptura definitiva de su carácter minoritario y unificación de los estudios de ese ciclo. En adelante, ese primer ciclo (bachillerato elemental) constaría de cuatro curso (ley de 1953) y sería único para todos los alumno, lo que implicaba la desaparición del bachillerato laboral. Para terminar si comparamos ambas leyes: la de 1938 rompe con la etapa anterior en lo ideológico y en lo jurídico, pero desarrolla y consuma las tendencias pedagógicas anteriores y, la de 1953 se mantiene en la línea ideológica y jurídica de la ley de 1938, a la que intenta perfeccionar, rompiendo con ella en los fines y estructura de la enseñanza y abre las puertas a una organización flexible de los planes de estudios, a una participación , mínima de padres en la gestión de la enseñanza media.
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El certificado de aptitud pedagógica necesario tras la titulacion científica respectiva, mediante cursos intensivos dados en estos institutos los ICES han trabajado más intensamente en el nivel de Bachiller hasta la actualidad. Duración mínima de 150 horas. Esta formación se estructura en dos ciclos: teórico: abarcaría 1. Pricipios, objetivos y problemática de la educación en los aspectos psicológicos, sociológicos e históricos; 2. Tecnología y sistemas de innovación educativa y 3. Didácticas especiales; segundo ciclo práctico que consiste en el ejercicio de la labor docente de los candidatos en los centros que el ICE determine, bajo la responsabilidad de dos o tres tutores distintos del área de la enseñanza correspondiente. Esto para los profesores de bachillerato y para los profesores de Formación Profesional. Una estructura también en dos ciclos impartidos por los ICES en colaboración con los centros experimentales de formación profesional. Duración de ambos ciclos de 100 y 80 horas respectivament.
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El sistema educativo español está marcado por profundas desigualdades. La situación de hecho es los que viven en el sur (provincias más agrícolas y con inferior renta), los que viven en las zonas rurales o en los suburbios de las grandes ciudades y los de situación económica menos acomodada, son los que menos disfrutarán del sistema educativo. Situación que se refiere no sólo a los años de enseñanza, sino también a la calidad de la misma y al tipo de estudios que se emprenden a partir de la EGB. Desde 1970-71 hasta 1992-93 el mayor número de alumnos corresponde siempre al nivel educativo obligatorio (EGB); el siguiente nivel es el Bachillerato (BUO-COU) con un crecimiento constantes desde el curso 74-75 pasando de los 800.000 de entonces a los cerca de un millón y medio del curso 90-91, donde empieza a estabilizarse el número; los universitarios, es el tercer nivel por el número de alumnos matriculados. Este sigue creciendo sin haber alcanzado la estabilización. En el curso 92-93, 1.300.000 alumnos. La entrada reciente en funcionamiento de nuevas universidades (La Rioja, Castilla-la Mancha), la expansión anterior constante del Bachillerato y la diversificación de la oferta, han incidido notablemente en el crecimiento experimentado en el alumnado universitario; en cuanto a la FP, último nivel por número de alumnos se ha producido un aumento significativo al pasar de 151.760 del curso 70-71 a 860.015 del curso 92-93. Pero su evolución similar a la del Bachillerato. Hay un crecimiento constante en el tiempo y una estabilización en los últimos tres cursos. El millón de alumnos será una barrera infranqueable par este nivel y las diferencias con el Bachillerato se estabilizan también en los últimos cursos alrededor de los 600.000 alumnos. En los últimos cinco cursos existe diferenciación del alumnado matriculado en los distintos niveles respondiendo a una secuencia de este tipo y con tendencia futuras de continuidad: nõ EGB mayor nõ BUP-COU mayor nõUNIV mayor nõFP, alumnos matriculados por clase y de sus pesos específicos en relación con el total a nivel estatal. En líneas generales podemos decir que Canarias (excepción FP, últimos cursos), Andalucia, Baleares, Castilla- la Mancha, Comunidad Valenciana (xcepto dos últimos cursos de FP, Extremadura y Galicia es el orden de estas diferencias. Una posible explicación al porqué de estas diferencias por Comunidades Autónomas en las tasas de escolaridad por provincias en el Bachiller General desproporcionada y alta escolarización de Bachiller,en Madrid y Castilla-León, siendo menor en Barcelona., respondía a que tradicionalmente Madrid exigía más bachilleres para las salidas universitarias y funcionariales. Mientras que en Cataluña la industria exigía y exige puestos intermedios no basados necesariamente en el Bachiller, apareciendo FP como otra alternativa de mayor interés, par los alumnos de enseñanza media. En general, el retraso industrial en España respecto a los países de la CEE determinó un paralelo en el desarrollo de la FP. Así, comprobamos que existe continuidad en las distancias entre el Bachiller, la FP y la Universidad, visibles en todas las Comunidades Autónomas, aunque de manera bien diferenciada. Si bien en todas el predominio del Bachillerato es notable y evidente (dando cuenta de una pirámide educativa estructural); observamos que algunas Comunidades como Canarias y Valencia han acortado notablemente las distancias entre estos subniveles de enseñanza. Dándose incluso la circunstancia de que Canarias en los últimos años es la región en España que mantiene más alumnos en la FP que en la Universidad.
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El proyecto consiste en el diseño, elaboración y aplicación de un Programa de Intervención Didáctica para alumnos de educación secundaria y bachiller que con estrategias de trabajo intelectual, técnicas de estudio, junto con asesoramiento a profesores, padres y alumnos, mejora significativamente las siguientes variables dependientes: rendimiento escolar, actitudes ante las áreas de conocimiento, hábitos de estudio, motivación ante el estudio, aptitudes escolares, autoconcepto en sus niveles académico, social, emocional y familiar.. Se ha conseguido, pero son necesarios ciertos consejos para mejorar la educación: Es necesario dotar a los centros educativos de un departamento psicopedagógico de orientación a los alumnos en cuanto a situaciones de aprendizaje, orientación profesional, toma de decisiones; Es necesario conciencias a los profesores de que las dos actividades que influyen en el rendimiento escolar son las estrategias de enseñanza y las estrategias de aprendizaje. Por ello, no debe limitarse a cómo enseñar, sino que además debe preocuparse de cómo han de aprender sus alumnos; Que los profesores creen en sus clases un clima motivador que estimule la tarea de estudio de sus alumnos; Que los profesores tomen conciencia de que enseñar a estudiar no es algo ajeno a enseñar su asignatura; mejorar la calidad del material didáctico para que sea el adecuado; plantear a nivel de centro el estudio dirigido con la situación didáctica con más posibilidades para la orientación del trabajo intelectual de los alumnos, es decir enseñar a estudiar con eficacia; que la comunidad educativa asuma la idea de ciclo; en definitiva, el propio sistema educativo deberá desarrollar políticas compensatorias, a través de programas específicos y preventivos que solucionen el previsible fracaso escolar.
Resumo:
La actitud del profesorado de enseñanza media refleja una clara ambivalencia, llegando a estar más de acuerdo que en desacuerdo con una mayoría de medidas reformadoras contenidas en la ley. En esa postura dos grupos según su procedencia: los que vienen del bachillerato son más críticos y contrarios a la LOGSE, que los exprofesores de FP, con la misma. A estos últimos, la reforma les abre expectativas que antes se les había negado, como acceso al bachillerato, asignaturas y alumnos más capaces a nivel académico y, a una mayor movilidad geográfica. Los de bachiller han creído en la reforma y han participado en ella sin llegar a ver satisfechas sus expectativas. Sin embargo, es posible ser moderadamente optimistas ante el futuro. Es evidente que la LOGSE significa poner en escena un nuevo guión de cómo enseñar y cómo aprender, que trae consigo cambios importantes para el profesorado, en los planos metodológico y profesional, debido a una nueva concepción del sistema educativo, dividido ahora en ciclos diferentes, finalidad y contenidos. Esta ambivalencia es lógica en los de bachillerato al estar en juego aspectos básicos de su condición de profesores: la reducción del bachillerato a dos años y la competencia laboral de maestros en la secundaria obligatoria. En todo caso, la aceptación del juego con rechazos puntuales es consecuente con la realidad de un sector ampliamente profesionalizado y que sabe que la reforma terminará por implantarse.
Resumo:
Existe la tendencia a pensar que ambas representaron en la historia de la vida española un momento de ruptura total respecto a los principales aspectos del sistema educativo y de sus distintos niveles. Aunque, parte de esta apreciación es cierta, conviene tener en cuenta que durante la década de los sesenta se fueron creando las condiciones para que esta reforma se materializara. Los dos documentos mencionados no fueron momentos de una política educativa que se improvisaron repentinamente, sino que fueron el fruto de una gestación que duró una década. Otro hecho a tener en cuenta fue la extensión de la obligatoriedad de la escolaridad hasta los catorce años. Y facilitó que al llegar la Ley General de Educación se unificara en un solo ciclo educativo la escolaridad hasta los catorce años, terminando con la división entre los que cursaban la primaria y los que estudiaban bachiller, lo que supuso otra característica de este periodo. Suponía una aproximación real a la democratización de la educación. Pero no hubiera sido posible sin el cambio político. España dejó de estar aislada con el régimen de Franco. Tres hechos lo confirman: Firma del Concordato con la Santa Sede (1953), Acuerdo con Estados Unidos (1953) y entrada de España en Organismos Internacionales ( Organización de las Naciones Unidas en1955, Organización Internacional del Trabajo en 1956, Fondo Monetario Internacional en 1958). Importantes cambios de 1960-1973. Lo que permiten explicar las grandes transformaciones que van a introducirse en Educación como es la ampliación de la escolaridad obligatoria hasta los catorce años; generalización del primer ciclo de la educación secundaria, llamada en la Ley General Segunda Etapa de Enseñanza General Básica. Se rompería así con la tradicional división a partir de los diez años o bien continuar en la Enseñanza Primaria o se iniciarían los estudios de Bachiller; introducción de Formación Profesional de primer y segundo grado en enseñanza media y su comunicación con la Universidad, al permitirse el acceso a estudios de primer ciclo universitario ( diplomaturas ); incremento de centros estatales, equilibrio con la enseñanza privada, predominante hasta entonces; adaptación del sistema educativo al sistema productivo; democratización de la enseñanza media (suben los alumnos de este nivel, el número de becas por el apoyo del estado).
Resumo:
Según el decreto del doce de julio de 1953 que regula la asignatura de Geografía en el Bachiller, cuyo plan de estudios establece que esta asignatura se imparta en tres cursos: Primer curso, Geografía universal; Segundo curso, Geografía de España, y Sexto curso: Geografía Política y Económica (comunes a ciencias y letras).Los temas que sugerimos para estos cursos tienen un triple objetivo formativo: desarrollar en los alumnos un hábito de observación y una actitud reflexiva frente al ambiente que los rodea, desde su localidad hasta su país, iniciarlos en el conocimiento y manejo de mapas y formación de un vocabulario geográfico elemental, indispensable para abordar no sólo la geografía física, sino la humana, regional, mundial, económica, etc, necesarios para completar su formación en relación con el resto de las asignaturas. En definitiva, la enseñanza debe concebirse de forma activa apoyándose en ejemplos y comparaciones, extraídos de la experiencia habitual del chico y en la observación y comentario de fotografías, ejercicios y lecturas cartográficas.
Resumo:
Tras la segunda guerra mundial, Francia necesitaba reformar la enseñanza para adaptarla a los tiempos modernos. Tres series de disposiciones se prevén para remediar esta situación: I..La escolaridad obligatoria hasta los dieciocho años, con enseñanza elemental hasta los once años y enseñanza media, de once a trece años; II. La enseñanza no obligatoria para los alumnos mayores de dieciséis años que han optado por la enseñanza general que dura más de cinco años con varias ramas o por la profesional, que empieza a los catorce años y por último, el bachillerato. Examen público con dos partes. Pero ahora cambios, ya que no es necesario el título de bachiller para entrar en la enseñanza superior, ni para los diplomas de técnicos. Y la enseñanza superior. III. Subsidios de estudios: innovación importante en lo que se refiere a la ayuda del Estado a los estudiantes. Última disposición importante.