1000 resultados para España-Biografía-Siglo XX
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Incluye Bibliografía
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Programa de doctorado: Historia Moderna y Contemporánea de Canarias en España
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Analizamos crónicas del viaje a Europa publicadas en los primeros años del siglo XX por Rubén Darío y Manuel Ugarte. Comparamos en las obras España contemporánea (1901) y Crónicas del bulevard (1902) modalidades de representación de formas de subjetividad subalternas, adoptamos como eje de nuestra lectura la concepción que en cada caso se establece del cambio social y de la función de la literatura.
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En el marco de un ya concluido proyecto de investigación titulado "Imágenes de España en la arquitectura rioplatense" analizamos las impresiones del célebre arquitecto argentino Martín Noel en su libro de viajes España vista otra vez, escrito y publicado en la Península mientras dirigía en Sevilla las obras del Pabellón Argentino en la Exposición Iberoamericana de 1929. Estábamos por abocarnos a otros temas, cuando encontramos casualmente un raro libro español de la época prologado por Noel. Nos referimos al volumen Casas de campo españolas, de Alfredo Baeschlin, arquitecto suizo residente en España. El libro reúne cincuenta proyectos originales de viviendas "típicas" de las diversas regiones de España con profusión de planos, perspectivas y una memoria escrita en la que se destacan tanto sus virtudes funcionales como su respeto al carácter "español". Pensamos pues que dicho azaroso hallazgo constituye una oportunidad para analizar qué se entendía por "lo español" en la arquitectura de los años veinte, a ambas orillas del Atlántico, estudiando las miradas cruzadas del autor europeo y el prologuista americano con la particularidad de que, pese a ser ambos entusiastas estudiosos de lo hispano, ninguno de ellos era español.
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En el marco de un ya concluido proyecto de investigación titulado: 'Imágenes de España en la arquitectura rioplatense' analizamos las impresiones del célebre arquitecto argentino Martín Noel en su libro de viajes España vista otra vez, escrito y publicado en la Península mientras dirigía en Sevilla las obras del Pabellón Argentino en la Exposición Iberoamericana de 1929. Estábamos por abocarnos a otros temas, cuando encontramos casualmente un raro libro español de la época prologado por Noel. Nos referimos al volumen Casas de campo españolas, de Alfredo Baeschlin, arquitecto suizo residente en España. El libro reúne cincuenta proyectos originales de viviendas 'típicas' de las diversas regiones de España con profusión de planos, perspectivas y una memoria escrita en la que se destacan tanto sus virtudes funcionales como su respeto al carácter 'español'. Pensamos pues que dicho azaroso hallazgo constituye una oportunidad para analizar qué se entendía por 'lo español' en la arquitectura de los años veinte, a ambas orillas del Atlántico, estudiando las miradas cruzadas del autor europeo y el prologuista americano con la particularidad de que, pese a ser ambos entusiastas estudiosos de lo hispano, ninguno de ellos era español
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En el marco de un ya concluido proyecto de investigación titulado: 'Imágenes de España en la arquitectura rioplatense' analizamos las impresiones del célebre arquitecto argentino Martín Noel en su libro de viajes España vista otra vez, escrito y publicado en la Península mientras dirigía en Sevilla las obras del Pabellón Argentino en la Exposición Iberoamericana de 1929. Estábamos por abocarnos a otros temas, cuando encontramos casualmente un raro libro español de la época prologado por Noel. Nos referimos al volumen Casas de campo españolas, de Alfredo Baeschlin, arquitecto suizo residente en España. El libro reúne cincuenta proyectos originales de viviendas 'típicas' de las diversas regiones de España con profusión de planos, perspectivas y una memoria escrita en la que se destacan tanto sus virtudes funcionales como su respeto al carácter 'español'. Pensamos pues que dicho azaroso hallazgo constituye una oportunidad para analizar qué se entendía por 'lo español' en la arquitectura de los años veinte, a ambas orillas del Atlántico, estudiando las miradas cruzadas del autor europeo y el prologuista americano con la particularidad de que, pese a ser ambos entusiastas estudiosos de lo hispano, ninguno de ellos era español
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En el marco de un ya concluido proyecto de investigación titulado "Imágenes de España en la arquitectura rioplatense" analizamos las impresiones del célebre arquitecto argentino Martín Noel en su libro de viajes España vista otra vez, escrito y publicado en la Península mientras dirigía en Sevilla las obras del Pabellón Argentino en la Exposición Iberoamericana de 1929. Estábamos por abocarnos a otros temas, cuando encontramos casualmente un raro libro español de la época prologado por Noel. Nos referimos al volumen Casas de campo españolas, de Alfredo Baeschlin, arquitecto suizo residente en España. El libro reúne cincuenta proyectos originales de viviendas "típicas" de las diversas regiones de España con profusión de planos, perspectivas y una memoria escrita en la que se destacan tanto sus virtudes funcionales como su respeto al carácter "español". Pensamos pues que dicho azaroso hallazgo constituye una oportunidad para analizar qué se entendía por "lo español" en la arquitectura de los años veinte, a ambas orillas del Atlántico, estudiando las miradas cruzadas del autor europeo y el prologuista americano con la particularidad de que, pese a ser ambos entusiastas estudiosos de lo hispano, ninguno de ellos era español.
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En el marco de un ya concluido proyecto de investigación titulado "Imágenes de España en la arquitectura rioplatense" analizamos las impresiones del célebre arquitecto argentino Martín Noel en su libro de viajes España vista otra vez, escrito y publicado en la Península mientras dirigía en Sevilla las obras del Pabellón Argentino en la Exposición Iberoamericana de 1929. Estábamos por abocarnos a otros temas, cuando encontramos casualmente un raro libro español de la época prologado por Noel. Nos referimos al volumen Casas de campo españolas, de Alfredo Baeschlin, arquitecto suizo residente en España. El libro reúne cincuenta proyectos originales de viviendas "típicas" de las diversas regiones de España con profusión de planos, perspectivas y una memoria escrita en la que se destacan tanto sus virtudes funcionales como su respeto al carácter "español". Pensamos pues que dicho azaroso hallazgo constituye una oportunidad para analizar qué se entendía por "lo español" en la arquitectura de los años veinte, a ambas orillas del Atlántico, estudiando las miradas cruzadas del autor europeo y el prologuista americano con la particularidad de que, pese a ser ambos entusiastas estudiosos de lo hispano, ninguno de ellos era español.
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En el marco de un ya concluido proyecto de investigación titulado: 'Imágenes de España en la arquitectura rioplatense' analizamos las impresiones del célebre arquitecto argentino Martín Noel en su libro de viajes España vista otra vez, escrito y publicado en la Península mientras dirigía en Sevilla las obras del Pabellón Argentino en la Exposición Iberoamericana de 1929. Estábamos por abocarnos a otros temas, cuando encontramos casualmente un raro libro español de la época prologado por Noel. Nos referimos al volumen Casas de campo españolas, de Alfredo Baeschlin, arquitecto suizo residente en España. El libro reúne cincuenta proyectos originales de viviendas 'típicas' de las diversas regiones de España con profusión de planos, perspectivas y una memoria escrita en la que se destacan tanto sus virtudes funcionales como su respeto al carácter 'español'. Pensamos pues que dicho azaroso hallazgo constituye una oportunidad para analizar qué se entendía por 'lo español' en la arquitectura de los años veinte, a ambas orillas del Atlántico, estudiando las miradas cruzadas del autor europeo y el prologuista americano con la particularidad de que, pese a ser ambos entusiastas estudiosos de lo hispano, ninguno de ellos era español
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La evolución de la maquinaria agrícola en el siglo XX ha sido tan espectacular que, de los tres grandes avances habidos a lo largo de la historia de la maquinaria agrícola, dos de ellos podemos considerar que marcan el comienzo y el fin del siglo XX. El primer avance fundamental se dio el día en que el hombre que removía la tierra golpeándola con una herramienta tipo azada decidió avanzar con ella introducida en el suelo venciendo la fuerza de tiro. Nació así el arado en un tiempo indeterminado de la prehistoria. Esa primera máquina y las pocas que en muchos siglos después se diseñaron para trabajar la tierra estaban accionadas por esfuerzo muscular, ya fuera el del hombre o de los animales de tiro. El siguiente paso decisivo, que libra al hombre de la necesidad de contar con fuerza muscular para trabajar el campo, se dio al aplicar a la agricultura la energía generada por motores que consumen combustibles. Aunque a lo largo del siglo XIX se construyeron máquinas de vapor estacionarias denominadas locomóviles que, mediante un juego de cables y poleas, conseguían tirar de los arados, su uso fue escaso y los agricultores no se libraron de seguir con su collera de muías o yunta de bueyes. Sin embargo, la construcción del primer tractor con motor de combustión interna, debida a Froelich en 1892, marca el inicio de la actual tractorización. A partir de ese momento, tanto el tamaño de las máquinas como el de la superficie trabajada por un agricultor pueden crecer, porque es la energía desarrollada por un motor la que realiza los esfuerzos necesarios. Esta fecha de 1892 podemos considerarla el inicio del siglo XX en maquinaria agrícola. Por último, en época reciente estamos asistiendo al empleo de dispositivos electrónicos e informáticos en las máquinas, los cuales miden diversas variables relativas al trabajo que desarrolla, guardan la información en registros e, incluso, deciden cómo debe comandarse la máquina. No sólo estamos liberados de realizar esfuerzos, sino también de mantener toda nuestra atención en el trabajo y tomar decisiones en función de las características del terreno, cultivo, etc. Estas técnicas, que a nivel de investigación y prototipo existen desde los años 90, marcan el inicio del siglo XXI en el que es de esperar que se difundan. Por tanto, ya tenemos encuadrado el siglo XX como el periodo comprendido desde que el esfuerzo para trabajar la tierra deja de ser muscular hasta que el cerebro que toma las decisiones podrá dejar de ser humano.
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El objetivo de esta ponencia es estudiar la aportación que han hecho los arquitectos a las importantes obras hidráulicas que se han acometido en España durante el siglo XX, entre las cuales podemos destacar las presas de Jándula, El Carpio y Alcalá del Río (de Casto Fernández-Shaw), la presa de Grandas de Salime y la central de Proaza (de Joaquín Vaquero Palacios), la central hidroeléctrica de Canfranc (de Miguel Fisac), las de Mengíbar y el Tambre (de Antonio Palacios), o los conjuntos de Silvón y Arbón (obras del arquitecto Ignacio Álvarez Castelao). Analizaremos estos ejemplos comparándolos no sólo entre sí y con el resto del repertorio de sus autores sino también con otras importantes presas como Aldeadávila, Canelles y Susqueda. Todos los casos mencionados tienen en común la imbricación en su conjunto de las artes estéticas, paisajísticas y funcionales propias de una obra arquitectónica pero aplicadas a una fábrica hidráulica. Estudiaremos cómo los arquitectos, acostumbrados a trabajar en enclaves urbanos, se enfrentan a una obra industrial enmarcada en un entorno natural y a una escala de paisaje.
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El trabajo analiza los principales determinantes y las características de la desnutrición en América Latina durante la segunda mitad del siglo XX. En primer lugar, se explican las bases del problema moderno del hambre y la desnutrición, tanto en su dimensión fisiológica como social, al destacarse su condición de calamidad social y de expresión biológica del subdesarrollo y de las desigualdades sociales. En segundo lugar, a partir de testimonios contemporáneos, se exponen las principales características de la desnutrición que ha afectado a la población iberoamericana, y las causas que la explican. Por último, a modo de conclusión, se subrayan las consecuencias negativas de no haber aprovechado la oportunidad que conllevaba el reto de superar los factores condicionantes de la malnutrición por defecto, y haber finalizado el siglo XX con un panorama epidemiológico nutricional donde los problemas del hambre y la desnutrición conviven con fenómenos como los de la obesidad de la pobreza.
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La investigación de la arquitectura urbana de las pequeñas y medianas ciudades españolas a lo largo del siglo XX presenta una serie de características y peculiaridades cuyo análisis puede ser de gran interés para los investigadores que, en un futuro, deseen acercarse a este singular tema de trabajo. Por otro lado, sólo desde la contextualización de las aproximaciones que, de hecho, ya se han producido a este campo de estudio se pueden entender sus conclusiones, sus valores y sus carencias. El desarrollo económico de la España de los años sesenta y setenta trató de forma muy desigual a estas ciudades de las que estamos hablando, de manera que, en función del mismo, algunas se han transformado de un modo casi irreconocible. Es precisamente el caso de Albacete, una ciudad que conoce un verdadero esplendor económico, social y cultural en el primer tercio del siglo XX, fenómeno cuyas causas hunden sus raíces en el siglo XIX (el ferrocarril, el canal de desecación, la desamortización, la capitalidad de la provincia, etc.), a la que afectan especialmente las consecuencias de la guerra civil y que, con las ínfulas especulativas de la explosión demográfica, no vuelve la vista atrás y casi hace tabla rasa de su pasado. Las primeras inquietudes por la trama urbana, por sus huellas y por sus señas de identidad (el patrimonio arquitectónico) proceden de dos disciplinas distintas y complementarias: el urbanismo y la historia. Las primeras figuras de planeamiento de los años ochenta incorporan un loable esfuerzo, en su fase de información, por conocer la ciudad, por entender cómo es para poderla transformar sin violencia pero en profundidad. Paralelamente, las ordenanzas se hacen eco de unos primitivos catálogos de edificios protegidos, a la vez que, desde las instituciones de reciente creación (el Instituto de Estudios Albacetenses, la Universidad de Castilla-La Mancha, etc.), los jóvenes historiadores aportan sus entusiastas trabajos bajo el formato de monografías. En los noventa, cuando, como doctorando del programa del Departamento de Composición Arquitectónica de la Universidad Politécnica de Madrid, tutelada por el profesor Miguel Ángel Baldellou y dirigida por el profesor Joaquín Arnau, decido hacer de la arquitectura urbana de Albacete mi tesis doctoral, esta es la situación. Esta comunicación pretende, en lo posible, describir los materiales y, sobre todo, los métodos utilizados en la referida investigación. Los materiales disponibles, a tenor de lo expuesto, eran (y son) básicamente tres: la propia ciudad, con su pasado descrito en las crónicas locales, su heterogéneo presente y su futuro plasmado en el Plan General de Ordenación Urbana vigente. La bibliografía de carácter general y particular. Y, sobre todo, los archivos, adonde se custodia un elemento de singular valor en nuestro trabajo: el proyecto de arquitectura, el documento que, como un acta notarial, da fe de lo que, en la mayoría de los casos, fue y ya no es o de lo que quiso ser y es lo que es. La metodología consistía básicamente en el exhaustivo vaciado de esos archivos, lo cual proporcionó una ingente documentación que era preciso, en primer lugar, seleccionar según su valor y, en segundo lugar, analizar con rigor. El conocimiento de los casos concretos y su comparación con la realidad permitió la reconstrucción de la imagen de una ciudad que, hasta entonces, sólo sobrevivía en el recuerdo de los mayores y en las fotografías antiguas. Posteriores avances en el estudio de Albacete, nos han llevado a una suerte de feed-back, esto es, a profundizar en la historia urbana, a establecer un discurso, con sus disgresiones cuando la ocasión lo merece, protagonizado por la primera actriz de esta escena: la arquitectura de la ciudad.