8 resultados para Noll, João Gilberto, 1946 - Crítica e interpretação
em Memoria Académica - FaHCE, UNLP - Argentina
Resumo:
Este trabajo se propone continuar y profundizar un estudio exploratorio acerca del desarrollo de la psicología en la ciudad de La Plata durante el decenio comprendido entre 1948 y 1958, abordado en un trabajo anterior (Barros y Kierbel, 2010). En este caso se ahondará en las condiciones político-económicas-sociales que permitieron la creación, en 1948, de la Dirección de Psicología Educacional y Orientación Profesional (DPEOP) de la Provincia de Buenos Aires. Para ello se tomarán fuentes bibliográficas que permiten, por un lado, abordar aspectos del gobierno del Coronel Domingo A. Mercante (1946-1952) relevantes en materia de educación y trabajo, dos dimensiones que la psicología aplicada comienza a articular en estos años. Por otro lado, fuentes ineludibles como el trabajo de Helena Munín (1989), para trabajar lo específico de la creación de esta Dirección, y aspectos de la psicología argentina a mediados de siglo. Finalmente, se articulará con categorías del marco teórico para una historiografía crítica en sentido fuerte que aporta Kurt Danziger, las cuales nos permiten abrir preguntas respecto a las relaciones entre los intereses sociales y los intereses intelectuales de la psicología, y por tanto, nos lleva a cuestionarnos si es posible el desarrollo autónomo de la psicología, especialmente en un período de fuerte intervencionismo del Estado. En un marco de fuerte crecimiento económico del país, de avances en la industrialización y la producción, la educación comienza a jugar un rol primordial para una mejor distribución de las oportunidades sociales. La idea de dar sentido social a la educación articulándola con el sector productivo del país es una nueva problemática que se abre en este período, y que da lugar a un nuevo marco de posibles. Nuevos actores institucionales provenientes de las esferas del Estado comienzan a expresar interés por las herramientas que la psicología aplicada podría ofrecer como soluciones a estos nuevos problemas. La gestión educativa de la provincia de Buenos Aires se caracterizó entonces por innovar y ampliar la injerencia estatal en las necesidades populares, y es en este marco de transformación institucional que es bien recibida la propuesta de la inspectora Alba Chavez de Vanni respecto a la creación del Instituto de Orientación Profesional, que en 1949 se convertiría en Dirección (DPEOP). Según entendemos, la propuesta es aceptada en tanto representa una solución institucional a la necesidad del gobierno provincial de ampliar las funciones de la escuela hasta alcanzar la inserción laboral-productiva de los sujetos formados por el sistema educativo. En este sentido, la orientación profesional cobra interés en tanto posibilita aportar tanto a un beneficio individual, de equidad en las oportunidades laborales y educativas, como a otro económico-social, en materia de optimización de recursos humanos en el proceso de industrialización del país. Se encontró que la creación de esta nueva institución conllevó múltiples nuevas actividades asociadas a la aplicación práctica de la psicología. La realización del consejo profesional, o del diagnóstico y derivación de niños 'problemáticos', son actividades prácticas novedosas, que se ven expresadas en la producción de una batería de instrumentos de tecnología educacional inéditos en la Argentina (ficha escolar anual, ficha social, test de inteligencia estandarizados en la provincia de Buenos Aires, etc.). En palabras de Danziger, lo que se observa es la generación de nuevos objetos técnicos. Asimismo, el nuevo espacio institucional crea la figura del asistente educacional, es decir, el agente que llevaría adelante las acciones concretas de la DPEOP. Esto representa sin dudas un objeto social nuevo, y nuevos sujetos de práctica: el alumno, la familia y el docente son ahora también objeto de prácticas psicológicas diversas. Aparecen también nuevas concepciones respecto al problema del rendimiento y de la capacidad en la escuela y el trabajo, sobre el problema de las aptitudes, técnicas de personalidad o de inteligencia para el diagnóstico y orientación de los sujetos de la práctica. Lo que encontramos entonces es que el desarrollo disciplinar aislado de las problemáticas sociales no existe, aunque sí puede estar invisibilizada la relación entre los productores de conocimiento psicológico y la estructura social de la que forman parte. Esos intereses que exceden la actividad del actor histórico específico, agregan un componente reproductivo a la producción de conocimiento, componente del cual no podemos perder rastro en una historiografía crítica
Resumo:
Este trabajo confronta dos miradas antropológicas divergentes sobre la cultura de los sectores populares k marginalidad social en el Brasil de entresiglos, articuladas por Nina Rodrigues en el ensayo Os africanos no Brasil (1905),y por Joao do Río en las crónicas reunidas en A alma encantadora das ruas (1904 / 1907). Partiendo de considerar la convergencia entre los discursos de control, sus prácticas de exclusión en el espacio urbano que afectan a los sectores populares en entresiglos, este trabajo señala puntos de convergencia y de oposición entre dichos textos, atendiendo a los procedimientos formales puestos en juego en cada caso, al converter al otro en objeto de conocimiento y o representación. Analiza el modo particular en que el antropólogo racialista/positivis¬ta Nina Rodrigues manipula los bienes de la cultura popular, encubriendo la operación de exclusión (cultural, social) política) veladamente propuesta por su texto. En contraste con este modelo, en Joao do Rio se opera un pasaje en la percepción de las prácticas culturales de los grupos marginales, que va del sustrato positivista/racialista (que, en el Brasil de entresiglos, forma una suerte de sentido común en la elite, para aprehender a los sectores populares), hacia una conception culturaiista-hermenéutica, que se esfuerza por reintegrar las prácticas culturales y sociales de estos actores en una lógica especifica, preservando su densidad significativa.
Resumo:
Este trabajo confronta dos miradas antropológicas divergentes sobre la cultura de los sectores populares k marginalidad social en el Brasil de entresiglos, articuladas por Nina Rodrigues en el ensayo Os africanos no Brasil (1905),y por Joao do Río en las crónicas reunidas en A alma encantadora das ruas (1904 / 1907). Partiendo de considerar la convergencia entre los discursos de control, sus prácticas de exclusión en el espacio urbano que afectan a los sectores populares en entresiglos, este trabajo señala puntos de convergencia y de oposición entre dichos textos, atendiendo a los procedimientos formales puestos en juego en cada caso, al converter al otro en objeto de conocimiento y o representación. Analiza el modo particular en que el antropólogo racialista/positivis¬ta Nina Rodrigues manipula los bienes de la cultura popular, encubriendo la operación de exclusión (cultural, social) política) veladamente propuesta por su texto. En contraste con este modelo, en Joao do Rio se opera un pasaje en la percepción de las prácticas culturales de los grupos marginales, que va del sustrato positivista/racialista (que, en el Brasil de entresiglos, forma una suerte de sentido común en la elite, para aprehender a los sectores populares), hacia una conception culturaiista-hermenéutica, que se esfuerza por reintegrar las prácticas culturales y sociales de estos actores en una lógica especifica, preservando su densidad significativa.
Resumo:
Este trabajo se propone continuar y profundizar un estudio exploratorio acerca del desarrollo de la psicología en la ciudad de La Plata durante el decenio comprendido entre 1948 y 1958, abordado en un trabajo anterior (Barros y Kierbel, 2010). En este caso se ahondará en las condiciones político-económicas-sociales que permitieron la creación, en 1948, de la Dirección de Psicología Educacional y Orientación Profesional (DPEOP) de la Provincia de Buenos Aires. Para ello se tomarán fuentes bibliográficas que permiten, por un lado, abordar aspectos del gobierno del Coronel Domingo A. Mercante (1946-1952) relevantes en materia de educación y trabajo, dos dimensiones que la psicología aplicada comienza a articular en estos años. Por otro lado, fuentes ineludibles como el trabajo de Helena Munín (1989), para trabajar lo específico de la creación de esta Dirección, y aspectos de la psicología argentina a mediados de siglo. Finalmente, se articulará con categorías del marco teórico para una historiografía crítica en sentido fuerte que aporta Kurt Danziger, las cuales nos permiten abrir preguntas respecto a las relaciones entre los intereses sociales y los intereses intelectuales de la psicología, y por tanto, nos lleva a cuestionarnos si es posible el desarrollo autónomo de la psicología, especialmente en un período de fuerte intervencionismo del Estado. En un marco de fuerte crecimiento económico del país, de avances en la industrialización y la producción, la educación comienza a jugar un rol primordial para una mejor distribución de las oportunidades sociales. La idea de dar sentido social a la educación articulándola con el sector productivo del país es una nueva problemática que se abre en este período, y que da lugar a un nuevo marco de posibles. Nuevos actores institucionales provenientes de las esferas del Estado comienzan a expresar interés por las herramientas que la psicología aplicada podría ofrecer como soluciones a estos nuevos problemas. La gestión educativa de la provincia de Buenos Aires se caracterizó entonces por innovar y ampliar la injerencia estatal en las necesidades populares, y es en este marco de transformación institucional que es bien recibida la propuesta de la inspectora Alba Chavez de Vanni respecto a la creación del Instituto de Orientación Profesional, que en 1949 se convertiría en Dirección (DPEOP). Según entendemos, la propuesta es aceptada en tanto representa una solución institucional a la necesidad del gobierno provincial de ampliar las funciones de la escuela hasta alcanzar la inserción laboral-productiva de los sujetos formados por el sistema educativo. En este sentido, la orientación profesional cobra interés en tanto posibilita aportar tanto a un beneficio individual, de equidad en las oportunidades laborales y educativas, como a otro económico-social, en materia de optimización de recursos humanos en el proceso de industrialización del país. Se encontró que la creación de esta nueva institución conllevó múltiples nuevas actividades asociadas a la aplicación práctica de la psicología. La realización del consejo profesional, o del diagnóstico y derivación de niños 'problemáticos', son actividades prácticas novedosas, que se ven expresadas en la producción de una batería de instrumentos de tecnología educacional inéditos en la Argentina (ficha escolar anual, ficha social, test de inteligencia estandarizados en la provincia de Buenos Aires, etc.). En palabras de Danziger, lo que se observa es la generación de nuevos objetos técnicos. Asimismo, el nuevo espacio institucional crea la figura del asistente educacional, es decir, el agente que llevaría adelante las acciones concretas de la DPEOP. Esto representa sin dudas un objeto social nuevo, y nuevos sujetos de práctica: el alumno, la familia y el docente son ahora también objeto de prácticas psicológicas diversas. Aparecen también nuevas concepciones respecto al problema del rendimiento y de la capacidad en la escuela y el trabajo, sobre el problema de las aptitudes, técnicas de personalidad o de inteligencia para el diagnóstico y orientación de los sujetos de la práctica. Lo que encontramos entonces es que el desarrollo disciplinar aislado de las problemáticas sociales no existe, aunque sí puede estar invisibilizada la relación entre los productores de conocimiento psicológico y la estructura social de la que forman parte. Esos intereses que exceden la actividad del actor histórico específico, agregan un componente reproductivo a la producción de conocimiento, componente del cual no podemos perder rastro en una historiografía crítica
Resumo:
Este trabajo se propone continuar y profundizar un estudio exploratorio acerca del desarrollo de la psicología en la ciudad de La Plata durante el decenio comprendido entre 1948 y 1958, abordado en un trabajo anterior (Barros y Kierbel, 2010). En este caso se ahondará en las condiciones político-económicas-sociales que permitieron la creación, en 1948, de la Dirección de Psicología Educacional y Orientación Profesional (DPEOP) de la Provincia de Buenos Aires. Para ello se tomarán fuentes bibliográficas que permiten, por un lado, abordar aspectos del gobierno del Coronel Domingo A. Mercante (1946-1952) relevantes en materia de educación y trabajo, dos dimensiones que la psicología aplicada comienza a articular en estos años. Por otro lado, fuentes ineludibles como el trabajo de Helena Munín (1989), para trabajar lo específico de la creación de esta Dirección, y aspectos de la psicología argentina a mediados de siglo. Finalmente, se articulará con categorías del marco teórico para una historiografía crítica en sentido fuerte que aporta Kurt Danziger, las cuales nos permiten abrir preguntas respecto a las relaciones entre los intereses sociales y los intereses intelectuales de la psicología, y por tanto, nos lleva a cuestionarnos si es posible el desarrollo autónomo de la psicología, especialmente en un período de fuerte intervencionismo del Estado. En un marco de fuerte crecimiento económico del país, de avances en la industrialización y la producción, la educación comienza a jugar un rol primordial para una mejor distribución de las oportunidades sociales. La idea de dar sentido social a la educación articulándola con el sector productivo del país es una nueva problemática que se abre en este período, y que da lugar a un nuevo marco de posibles. Nuevos actores institucionales provenientes de las esferas del Estado comienzan a expresar interés por las herramientas que la psicología aplicada podría ofrecer como soluciones a estos nuevos problemas. La gestión educativa de la provincia de Buenos Aires se caracterizó entonces por innovar y ampliar la injerencia estatal en las necesidades populares, y es en este marco de transformación institucional que es bien recibida la propuesta de la inspectora Alba Chavez de Vanni respecto a la creación del Instituto de Orientación Profesional, que en 1949 se convertiría en Dirección (DPEOP). Según entendemos, la propuesta es aceptada en tanto representa una solución institucional a la necesidad del gobierno provincial de ampliar las funciones de la escuela hasta alcanzar la inserción laboral-productiva de los sujetos formados por el sistema educativo. En este sentido, la orientación profesional cobra interés en tanto posibilita aportar tanto a un beneficio individual, de equidad en las oportunidades laborales y educativas, como a otro económico-social, en materia de optimización de recursos humanos en el proceso de industrialización del país. Se encontró que la creación de esta nueva institución conllevó múltiples nuevas actividades asociadas a la aplicación práctica de la psicología. La realización del consejo profesional, o del diagnóstico y derivación de niños 'problemáticos', son actividades prácticas novedosas, que se ven expresadas en la producción de una batería de instrumentos de tecnología educacional inéditos en la Argentina (ficha escolar anual, ficha social, test de inteligencia estandarizados en la provincia de Buenos Aires, etc.). En palabras de Danziger, lo que se observa es la generación de nuevos objetos técnicos. Asimismo, el nuevo espacio institucional crea la figura del asistente educacional, es decir, el agente que llevaría adelante las acciones concretas de la DPEOP. Esto representa sin dudas un objeto social nuevo, y nuevos sujetos de práctica: el alumno, la familia y el docente son ahora también objeto de prácticas psicológicas diversas. Aparecen también nuevas concepciones respecto al problema del rendimiento y de la capacidad en la escuela y el trabajo, sobre el problema de las aptitudes, técnicas de personalidad o de inteligencia para el diagnóstico y orientación de los sujetos de la práctica. Lo que encontramos entonces es que el desarrollo disciplinar aislado de las problemáticas sociales no existe, aunque sí puede estar invisibilizada la relación entre los productores de conocimiento psicológico y la estructura social de la que forman parte. Esos intereses que exceden la actividad del actor histórico específico, agregan un componente reproductivo a la producción de conocimiento, componente del cual no podemos perder rastro en una historiografía crítica
Resumo:
En 1943, y de manera concluyente, Alvaro Yunque incluyó a Juan L. Ortiz en el selecto y reducido grupo de "Poetas Comunistas" que coronan los dos tomos de la antología Poetas sociales de la Argentina. Dicha ubicación representa un hito en la trayectoria de la figura y de la obra de Ortiz dentro de la sociabilidad comunista, y supone un contraste no solo con la imagen que se tiene hoy de él (un poeta aislado en su comarca, en las riberas entrerrianas) sino con los signos propios de su escritura evanescente y simbolista. El primer capítulo de esta tesis, «Juan L. Ortiz y el comunismo criollo», incluye una exhaustiva revisión de publicaciones y testimonios tendientes a conformar un cuerpo documental que acredite dicho vínculo. Representa, a su vez, un ajuste no sólo en relación a su imagen de poeta, sino también a la circulación de sus poemas en el período. El capítulo que le sigue, «La poesía social de Juan L. Ortiz», da cuenta de los nuevos horizontes que abre esta perspectiva y coloca su obra -específicamente la escrita entre los años 1936 y 1946- en relación con la tradición de la poesía social en argentina, y, de manera puntual, con la tradición de los escritores e intelectuales vinculados al Partido Comunista Argentino, especialmente con los poetas José Portogalo, José Pedroni, Luis Gudiño Kramer, Emma Barrandeguy, Amaro Villanueva y Raúl González Tuñón, y con la producción crítica de Alvaro Yunque y Héctor Pablo Agosti
Resumo:
En 1943, y de manera concluyente, Alvaro Yunque incluyó a Juan L. Ortiz en el selecto y reducido grupo de "Poetas Comunistas" que coronan los dos tomos de la antología Poetas sociales de la Argentina. Dicha ubicación representa un hito en la trayectoria de la figura y de la obra de Ortiz dentro de la sociabilidad comunista, y supone un contraste no solo con la imagen que se tiene hoy de él (un poeta aislado en su comarca, en las riberas entrerrianas) sino con los signos propios de su escritura evanescente y simbolista. El primer capítulo de esta tesis, «Juan L. Ortiz y el comunismo criollo», incluye una exhaustiva revisión de publicaciones y testimonios tendientes a conformar un cuerpo documental que acredite dicho vínculo. Representa, a su vez, un ajuste no sólo en relación a su imagen de poeta, sino también a la circulación de sus poemas en el período. El capítulo que le sigue, «La poesía social de Juan L. Ortiz», da cuenta de los nuevos horizontes que abre esta perspectiva y coloca su obra -específicamente la escrita entre los años 1936 y 1946- en relación con la tradición de la poesía social en argentina, y, de manera puntual, con la tradición de los escritores e intelectuales vinculados al Partido Comunista Argentino, especialmente con los poetas José Portogalo, José Pedroni, Luis Gudiño Kramer, Emma Barrandeguy, Amaro Villanueva y Raúl González Tuñón, y con la producción crítica de Alvaro Yunque y Héctor Pablo Agosti
Resumo:
En 1943, y de manera concluyente, Alvaro Yunque incluyó a Juan L. Ortiz en el selecto y reducido grupo de "Poetas Comunistas" que coronan los dos tomos de la antología Poetas sociales de la Argentina. Dicha ubicación representa un hito en la trayectoria de la figura y de la obra de Ortiz dentro de la sociabilidad comunista, y supone un contraste no solo con la imagen que se tiene hoy de él (un poeta aislado en su comarca, en las riberas entrerrianas) sino con los signos propios de su escritura evanescente y simbolista. El primer capítulo de esta tesis, «Juan L. Ortiz y el comunismo criollo», incluye una exhaustiva revisión de publicaciones y testimonios tendientes a conformar un cuerpo documental que acredite dicho vínculo. Representa, a su vez, un ajuste no sólo en relación a su imagen de poeta, sino también a la circulación de sus poemas en el período. El capítulo que le sigue, «La poesía social de Juan L. Ortiz», da cuenta de los nuevos horizontes que abre esta perspectiva y coloca su obra -específicamente la escrita entre los años 1936 y 1946- en relación con la tradición de la poesía social en argentina, y, de manera puntual, con la tradición de los escritores e intelectuales vinculados al Partido Comunista Argentino, especialmente con los poetas José Portogalo, José Pedroni, Luis Gudiño Kramer, Emma Barrandeguy, Amaro Villanueva y Raúl González Tuñón, y con la producción crítica de Alvaro Yunque y Héctor Pablo Agosti